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Datos de Armas de Fuego 2005

Tarjeta de Información de las Armas de Fuego 2005

Una milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho de la gente de tener armas, no debe ser infringido.

El Derecho a Poseer y Llevar Consigo Armas

El derecho a poseer y llevar consigo armas es derivado de y lazado inseparablemente al derecho de defensa propia. Así entonces, por naturaleza es un derecho de posesión individual, como lo son todos los derechos protegidos en nuestra Constitución.

Nuestros padres que fundaron este país, los que instituyeron la Constitución y el Acta de Derechos, y aquellos a quien la Suprema Corte les refiere como “comentadores aprobados” (U.S. vs. Miller, 1939) no pudieron ser más claros sobre la naturaleza del derecho y el propósito de la Segunda Enmienda Constitucional.

Thomas Jefferson dijo, "Ningún hombre libre será excluido del uso de las armas”. Patrick Henry dijo, "El gran objeto es, que todo hombre esté armado”.  Richard Henry Lee escribió, "Para preserver la libertad es esencial que todo el cuerpo de gente posea armas siempre”. Thomas Paine observó que, "La armas . . . desalientan y mantienen al enemigo y al invasor en temor, y preservan el orden en el mundo al igual que la prosperidad”.

El federalista prominente, Tench Coxe  preguntó, "¿Quien es la milicia? ¿Acaso no somos nosotros?. . . El Congreso no tiene el poder de desarmar a la milicia. Sus espadas, y todo otro implemento terrible del soldado, son derecho de nacimiento del americano … El poder ilimitado de la espada no está en las manos del gobierno federal o estatal, sino que con la confianza en Dios, está en las manos del pueblo”. 

Al introducir el Acta de Derechos en la Cámara de Representantes, James Madison observó que las enmiendas constitucionales “refieren primero a los derechos privados”. El Senador William Grayson observó que las enmiendas "todas juntas respetaban nuestras libertades personales”.  Tench Coxe escribió, "La gente está confirmada por el siguiente artículo [de enmienda] en el derecho de poseer y llevar consigo sus armas tenidas”.

Académicos constitucionales han observado que no hay base histórica para el argumento de que la Segunda Enmienda Constitucional protege al dicho “derecho colectivo” de los estados. Stephen P. Halbrook escribe que, "Si alguna persona hubiera considerado esta noción en el periodo en el cual la Constitución y la Acta de Derechos fueron debatidos y ratificados, entonces continúa siendo uno de los secretos más guardados del siglo 18, pues ningún escrito sobreviviente del periodo entre 1787 y 1791 argumenta dicha tesis" (That Every Man Be Armed, Univ. of N.M. Press, 1984)

El historiador, Joyce Lee Malcolm, testificando ante el Congreso en 1995, le dijo al Representante John Conyers, "Es muy difícil, señor, creerse ahora que es sólo un derecho colectivo. . Existe un consenso general de que es de hecho un derecho individual”.

La Corte Suprema reconoció que el derecho a armas es un derecho individual en los casos U.S. v. Cruikshank (1876), Presser v. Illinois (1886), Miller v. Texas (1894), U.S. v. Miller (1939) and U.S. v. Verdugo-Urquidez (1990). In U.S. v. Cruikshank, la corte también reconoció que el derecho pre-existía a la constitución.

En el caso U.S. v. Emerson, en octubre 16 del 2001, la Corte de Apelaciones del Circuito Quinto de Estados Unidos acertó que la Segunda Enmienda Constitucional protege un derecho individual de poseer y llevar consigo armas, y que el derecho es sujeto solamente a “especificaciones estrechas limitadas” que no son “inconsistentes con el derecho de americanos generalmente de individualmente poseer y llevar consigo sus armas tenidas como se entiende históricamente en este país… Toda la evidencia indica que la Segunda Enmienda Constitucional, como otras partes del Acta de Derechos, se aplica á y protege a los sujetos americanos”. Otras ediciones federales han estado dividas en la naturaleza del derecho.

Durante la presidencia de Bush, el Abogado General de Estados Unidos y el Departamento de Justicia han reconocido que el derecho de poseer y llevar consigo armas es un derecho sostenido individualmente. (Vea http://www.usdoj.gov/olc/secondamendment2.htm).

La Guardia Nacional, establecida en 1903, no es la milicia referida en la Segunda Enmienda Constitucional. Por más de 400 años, el término "milicia bien regulada" se ha referido a la gente, con armas poseídas privadamente, dirigidas por oficiales escogidos por ellos mismos. Tench Coxe dijo que la milicia "es de hecho una parte efectiva de la gente en general". Richard Henry Lee dijo que la milicia "es de hecho la misma gente”. George Mason dijo que la milicia consiste "de todas las personas".

La Guardia está sujeta al control federal absoluto (Perpich v. Dept. of Defense, 1990) y de esa manera no es la “bien regulada milicia” referida en la Segunda Enmienda Constitucional. “La Milicia de los Estados Unidos” está definida bajo ley federal para incluir todos los hombrees de edad hábiles de cuerpo y otros hombres y mujeres (10 U.S.C., Sec. 311; 32 U.S.C., sección; 313), con la Guardia establecida sólo como su elemento “organizado”.

CUESTIONES ACTUALES

  • Demandas legales imprudentes tratando de hacer responsables monetariamente a los fabricantes de armas por las acciones de criminales van en contra de principios establecidos de ley de agravio, han sido prohibidas por 33 estados y casi uni-versalmente arrojadas por las cortes, y quizás sean prohibidas próximamente por el congreso nacionalmente.
  • La ley federal "assault weapon" o “arma de asalto”, impuesta en septiembre 13 de 1994, expirada septiembre 13 del 2004. Básicamente, prohibía instalar dos o más accesorios, (como por ejemplo, un estrujón agudo, una pieza ajustable, o un bozal roscado) en cierto tipo de semi-automáticas, y limitaba nuevos compartimientos de munición a 10 rondas de capacidad. Armas hechas en el exterior después definidas como “armas de asalto” fueron prohibidas de importación por regulación en 1989 (rifles) y 1993 (pistolas) y escopetas de cilindro girador fueron restringidas bajo el Acta National Firearms Act en febrero de 1994.
  • El BATFE ha negado el argumento de la campaña de Brady que dice que la prohibición ha reducido el crimen. Estudios para el National Academy of Sciences (2005), National Institute of Justice (2004), y el Congressional Research Service (2004) observaron que reportes de agencias estatales y locales demuestran que las armas definidas como “armas de asalto” son usadas en sólo 1% de los crímenes violentos.  Los reportes del CRS también rechazaron el argumento del grupo anti-armas Violence Policy Center  sobre el uso de armas contra oficiales de policía. El estudio de mandato del congreso de la prohibición (1997) encontró que, "las armas prohibidas y los compartimientos nunca fueron usados en más de una fracción de todos los asesinatos con armas”. Un estudio de seguimiento (2003) encontró que los criminales raramente disparan más de 10 rondas, que heridas relacionadas con pistolas son menos probable de ser fatales que las relacionadas con revólveres. Mucha gente es asesinada con cuchillos,  vigas, o con las manos, que con “armas de asalto”. El número de las dichas “armas de asalto” y de compartimientos de capacidad de más de 10 rondas, es más grande ahora que nunca, y aún siguen siendo usadas muy raramente para actividades criminales. Legislación ha sido introducida en el congreso y algunas legislaturas estatales para prohibir millones de armas más como “armas de asalto”, incluyendo todas las escopetas semi-automáticas, rifles semi-automáticos con compartimientos desmontables, y hasta pistolas con acción-ampolla.
  • Legislación de “Shows de Pistolas” no solo impondría chequeos de fondo a los shows privados de venta armas. Registraría a cualquier persona que asiste a estos eventos, y afectaría a muchas ventas de armas que no ocurren en los shows. Ventas de armas de distribuidores, ya sea en tiendas o en shows, ya son sujetas al chequeo federal de fondo. Estudios federales encuentran que menos de 1% de los criminales obtienen armas en shows de armas. El propósito de esta legislación es el de prohibir la venta de armas privadas eventualmente, como lo que pasó en California. 
  • Registro y licencias llevaron a la confiscación en Alemania, Inglaterra, Australia, México, California, Nuevo-Jersey, y New York City. El  Library of Congress y los centros Centers for Disease Control reportan que no hay evidencia que el registro y licencias reducen el crimen. Para liderar el camino hacia el registro en los Estados Unidos, grupos anti-armas piden una ley de registro balístico de “huellas digitales” que requiere que cada nueva arma sea probada con disparo, y que las marcas resultadas en las balas y/o en los cartuchos sean matriculadas a una base de datos. Un sistema como este fue implementado en Maryland con un costo de millones de dólares, pero, después de que se comprobó su inefectividad, el Maryland State Police Forensic Sciences Division pidió que se desasieran del sistema.
  • La legislación “Smart” de armas intenta reducir las compras de armas al subir los precios de las armas de mano, por requerir que las armas de mano sean hechas con un mecanismo de candado que “personaliza”, que no es necesariamente confiable ni deseado por propietarios de armas.
  • Leyes de “almacenamiento mandatorio”, requiriendo a propietarios de armas que instalen seguros de armas en todas las armas, han detenido que armas se utilicen en defensa propia. Los accidentes con armas han disminuido, pero gracias a programas de entrenamiento, no a regulaciones o fullerías.

DEFENSA-PROPIA Y EL DERECHO-A-LLEVAR-CONSIGO

Grupos anti-armas abiertamente se oponen al uso de armas para protección y argumentan que la defensa propia no es un derecho bajo la constitución. La constitución federal y las de 44 estados, y las leyes de todos los demás estados, el derecho de armas con el propósito de defenderse.

 

Estudios e investigaciones a principios de los años noventas por parte del criminólogo renombrado Gary Kleck encontró cerca de 2.5 millones de diferentes usos de armas como protección cada año en Estados Unidos. “La mejor evidencia disponible indica que las pistolas fueron usadas igualmente, cerca de tres a cinco veces para propósitos de defensa, que para propósitos criminales”  Kleck concluyó. Analizando datos de la encuesta National Crime Victimization Survey, encontró que, "víctimas de robo y asalto que usaron una pistola para resistirse fueron menos propensos a ser atacados o recibir una herida, que aquellos que usaron otros métodos de protección o aquellos que no se resistieron en lo absoluto”. 

 

En la mayoría de los usos defensivos, la pistola no es disparada. En sólo el 1% de los casos los criminales son heridos, y en sólo el 0.1% los criminales mueren.

 

Una encuesta del Departamento de Justicia (1986) encontró que 40% de los criminales prefirieron no cometer por lo menos un tipo de crimen por temor de que sus víctimas estuvieran armadas, y el 34% admitieron haber tenido miedo o habérseles disparado por víctimas armadas. Treinta y ocho estados ahora tienen leyes de derecho-a-llevar-consigo o Right-to-Carry (RTC), que proveen a ciudadanos que siguen la ley llevar armas para protección. Veintiocho estados han acogido leyes RTC desde 1987: Dos tercios de los americanos viven en estados RTC.

 

Los profesores John R. Lott, Jr., y David B. Mustard, en el estudio más completo hasta la fecha de leyes RTC, concluyeron que “Cuando leyes estatales de armas de mano-encubiertas tomaron efecto en un condado, los asesinatos disminuyeron cerca del 8 por ciento, las violaciones 5 por ciento, y los asaltos agraviados 7 por ciento”. (1998)

 

Estados RTC tienen índices menores de crímenes violentos en promedio: 27% menos de total en crimen violento, 32% menor de índice de asesinato, 45% menor de índice de robo, y 20% menor de índice de asalto agraviado. (FBI) La gente que lleva consigo legalmente es mucho más fiel a la ley que el resto del público.

 

LAS ARMAS NO CAUSAN EL CRIMEN

Existen más armas, más propietarios de armas, estados RTC, y más personas con permisos de lleva-consigo que nunca antes. Y el índice de la nación de crimen violento ha disminuido cada año desde 1991, a una baja de 27 años. La mayoría de los criminólogos y profesionales de la ley, incluyendo al FBI, atribuyen el descenso a factores no relacionados con el “control de armas”, tales como el aumento a los tiempos de prisión, sentencias de mandato requeridas, la contratación de policías adicionales, métodos policíacos y equipo mejorado, el envejecimiento de poblaciones pandilleras, el decline del tráfico de cocaína y crac, y la mejora de la economía durante los años noventas. Notablemente, solamente cerca de un cuarto de los crímenes violentos son cometidos con armas. (FBI)

 

“CONTROL DE ARMAS” NO REDUCE EL CRIMEN

Estudios para el congreso, el Departamento de Justicia (DOJ), el Congressional Research Service, el Library of Congress, el National Academy of Sciences (NAS), y los centros Centers for Disease Control and Prevention (CDC) no han encontrado evidencia que el “control de armas” reduce el crimen.

 

Un estudio de 1983 para el DOJ concluyó, que "existen cerca de 20,000 leyes de armas de fuego de un tipo u otro ya en los libros”. No obstante, el estudio de NAS en el 2005, conducido por un panel de académicos organizado durante la administración anti-armas de Clinton e incluyendo a prominentes personajes anti-armas, no pudieron identificar algún esquema de “control de armas” que redujera el crimen, suicidios, o accidentes.

 

Para la CDC (2003), un conjunto independiente estudió una gran variedad de leyes de control de armas, pero encontró “evidencia insuficiente para determinar la efectividad de cualquiera de las leyes de armas de fuego para prevenir la violencia”.  Un estudio por parte de la Library of Congress (1998) concluyó que "es difícil encontrar una correlación entre la existencia de regulaciones estrictas de armas de fuego y un menor índice de de crímenes relacionados con armas”. 

 

El Acta Gun Control Act fue impuesta en 1968, sin embargo el crimen violento aumentó hasta 1991. Washington, D.C., prohibió las armas de mano en 1976 y para 1991 su índice de homicidios se triplicó, mientras que el índice de Estados Unidos aumentó solamente un 12%. A pesar de tener unas de las leyes más restrictivas del país, el índice de robos de Maryland continúa siendo uno de los más altos de los estados, y el índice de asesinatos de Baltimore es similar al de D.C.

 

Estados que atrasan la venta de armas con periodos de espera, licencias y permisos de compra, han tenido índices más altos de crimen históricamente. Por muchos años después de que California pasara los 15 días de espera en 1975 (reducido a 10 días en 1997), su índice de crimen violento era 50% más alto cada año, en promedio, comparado con el resto del país. Estados que prohíben o restringen severamente llevar consigo armas tienen índices de de crimen más altos, en promedio.

 

Ahora partidarios de “control de armas” argumentan que el Acta federal Brady Act y la ley de “armas de asalto” han reducido el crimen. Sin embargo, las dos leyes fueron impuestas en 1994, tres años después de que el crimen violento empezara a declinar, y estudios como los mencionados anteriormente, no han encontrado evidencia que afecte los niveles de crimen. También, un estudio por investigadores anti-armas, publicado en el jornal anti-armas Journal of the American Medical Association en 2000 encontró al Brady Act ser infectivo.

 

ENFORZEN LAS LEYES CONTRA LOS CRIMINALES

El crimen violento empezó a declinar en los años noventas, cuando los estados empezaron a aumentar las sentencias por crímenes violentos.

 

Poco después de tomar oficio, el presidente George W. Bush y el Abogado General Nacional John Ashcroft crearon el programa Project Safe Neighborhoods (PSN). PSN marcaba criminales que usaban armas de fuego, alocando recursos y agencias federales para esforzar leyes federales de armas.

 

Esto resultó en un incremento de 68% en cargos federales de crímenes con armas, un aumento de 62%  en el número de acusados con cargos federales de crímenes de armas, e incrementos en sentencias por crímenes de armas federales. En el 2003, 93% de los acusados fueron sentenciados a tiempo en prisión, y  72% fueron sentenciados a más de tres años.

 

Entre 1999-2000 y 2001-2002, el índice de crimen violento disminuyó 21%, igual a 130,000 americanos menos que son víctimas de crimen relacionado con armas de fuego, que en los dos años previos. (DOJ)

 

SEGURIDAD DE ARMAS

Debido a que grupos de enfoque demuestran que el público reacciona desfavorablemente al término “control de armas”, los grupos anti-armas se refieren ahora a las prohibiciones de armas, registro, periodo de espera, y otras restricciones como “seguridad de armas”.

 

La verdadera seguridad de armas depende de la educación y responsabilidad personal, no la regulación gubernamental. Los 62,000 instructores certificados del NRA y otros instructores de agencias de la ley, asisten a 800,000 americanos cada año. El programa que ha recibido varios premios, Eddie Eagle GunSafe® Program, del NRA, ha sido usado por más de 24,000 escuelas, agencias de la ley, y grupos cívicos para asistir a más de 18 millones de niños desde 1988. Muertes accidentales por armas han disminuido por décadas.

 

Desde 1930, el número anual de estos tipos de accidentes ha disminuido 76%, mientras que la población de Estados Unidos ha aumentado más del doble y el número de de armas privadas más de cinco veces. Entre niños, los accidentes fatales han disminuido un 89% desde 1975. (National Center for Health Statistics and National Safety Council)

 

El índice per-capita de muertes con armas nunca ha estado en un nivel tan bajo, habiendo disminuido 91% desde la cúspide más alta en 1904. Los accidentes con armas suman sólo 0.7% de las muertes accidentales. La mayoría de las muertes accidentales involucran a automóviles o son a causa de ahogos, caídas, fuegos, envenenamiento, errores médicos, sofocarse con objetos ingeridos y factores ambientales. 

 

PREGUNTELE A LA GENTE

El ochenta y cinco por ciento de los americanos cree que la gente tiene el derecho a defenderse en sus casas, el 64% están a favor de dejar que ciudadanos que siguen la ley lleven consigo armas para protección fuera de sus hogares, y el 72% prefieren sentencias más duras para criminales que usan armas en crímenes, al contrario de preferir más leyes de armas. (Lawrence Research, National Survey of Registered Voters, 1998)

 

-Listado en el 21/1/2005