"Érase
una vez...."
Pareciera que
casi todas las noticias sobre
armas de fuego, "control de
pistolas", o crimen
deberían comenzar con esta
frase.. Esas tres cortas palabras
nos dicen que aunque que la
historia que sigue a los
titulares será presentada
como un hecho, realmente es
ficción, o mejor dicho, un
mito o una fábula.
Desgraciadamente, esas
fábulas han venido a
desplazar los hechos en el
diálogo público
acerca de las armas de fuego y el
crimen en
América.
Algunas de
estas fábulas, como casi
todas las fábulas,
empezaron con un grado de verdad,
pero posteriormente fueron mal
representadas y torcidas para
servir algún
propósito en particular.
Otras son producto de la "ciencia
del partidarismo",
investigación
diseñada para promover
algún punto de vista en
particular. También,
algunas otras son aseveraciones
incorrectas que al pasar del
tiempo se les da el "impramatur"
de un hecho. Cualesquiera que
fuera su origen, es importante
que sean expuestas como
fábulas que son, para que
no continúen influenciando
el debate nacional.
Para mayor
información sobre los
tópicos discutidos en este
panfleto, contactar NRA-ILA
Grassroots al 1 (800) 392-8683 o
visite NRA-ILA en el sitio Web
www.nraila.org
FABULA
I: Un arma de fuego en la
casa hace la case menos
segura.
FABULA
II: La Segunda Enmienda a la
Constitución no protege el
derecho individual de poseer y
usar armas.
FABULA
III: La NRA se opone a
moderadas y razonables
regulaciones de armas.
FABULA
IV: Las leyes de "Control de
Armas" previenen el
crimen.
FABULA
V: El período de
espera de 5 días del Acta
Brady y la ley de "armas de
asalto" han hecho disminuir el
crimen.
FABULA
VI: Ya que los accidentes con
armas de fuego son un gran
problema en crecimiento,
necesitamos leyes que regulen
cómo la gente guarda sus
armas de fuego.
FABULA
VII: El permitir que la gente
porte armas para
protección
ocasionará más
violencia y
daños.
FABULA
VIII: Deberíamos de
prohibir todas las armas que no
tienen un legítimo
propósito
deportivo.
FABULA
IX: La violencia de las armas
es una epidemia que puede ser
curada con medidas de salud
pública.
FABULA
X: Los fabricantes de armas
de fuego deberían de ser
financieramente responsables por
las acciones de criminales que
hacen mal uso de las
pistolas.
FABULA
XI: Las armas de fuego son
inseguras porque no son reguladas
bajo las leyes de
protección al
consumidor.
FABULA
XII: La caza y la "cultura de
las pistolas" enseñan la
violencia a nuestros
niños.
FÁBULA
XIII: Países
Extranjeros tales como Inglaterra
y Japón tienen mucho menos
crimen que los Estados Unidos
debido a sus leyes sobre armas
más fuertes.
FABULA
XIV: Existen demasiados
concesionarios de pistolas en los
E.E.U.U.
Fábula
I
Un arma de
fuego en la casa hace la casa
menos segura.
Las armas de
fuego son utilizadas mucho
más para detener el crimen
que para cometerlo. A pesar de lo
anterior, los activistas contra
las armas de fuego insisten que
el mero hecho de tener una
pistola en la case pone en riesgo
a los miembros de las familias,
generalmente reclamando que una
arma de fuego en la casa es 43
veces más probable que sea
usada para matar a un miembro de
la familia que a un
intruso.
El reclamo de
43:1 se deriva de un estudio
sobre muertes relacionadas con
armas de fuego en casas del
Condado King (Seatle),
Washington1. A pesar de que
Arthur Kellerman y Donald Reay
originalmente previnieron de que
el estudio se realizó en
un condado que no era
representativo, y además
hacen notar que fallaron en
considerar el uso de las armas de
fuego para protección que
no resultaron en que se hubiese
matado un criminal, los grupos
anti-armas de fuego y activistas
usan el reclamo de "43:1" sin
aclarar las limitaciones del
estudio, o cómo se
llegó a esa
proporción.
Para producir
la engañosa
proporción del estudio,
los únicos usos de las
pistolas para uso en defensa
propia o protección que se
tomaron en cuenta fueron esos
donde los criminales fueron
matados por los que hubiesen sido
víctimas. Esta es la falla
más grande del estudio, ya
que las fatalidades de criminales
por tiroteos ocurren solamente en
una fracción de 1% del uso
de armas de fuego para
protección contra
criminales. La encuesta de
investigación llevada a
cabo por el prestigioso y
galardonado criminologista Gary
Kelck, de la Universidad de la
Florida ha mostrado que las armas
de fuego son usadas 2.5 millones
de veces anualmente para
protección en contra de
criminales.2 Esto es de tres a
cinvo veces el número
estimado de crímenes
violentos cometidos con armas de
fuego anualmente.3
No debe
sorprendernos que los resultados
encontrados por Keck son
descartados reflexivamente por
los grupos activistas anti-armas
de fuego, pero un renombrado
criminalista anti-armas de fuego
fue lo suficientemente honesto
para aceptar la validez del
estudio. "Yo soy un fuerte
defensor del control de las armas
como se pueden encontrar muchos
entre los criminalistas en este
país", escribió el
fallecido Marvin E. Wolfgang. "Yo
eliminaría todas las armas
de fuego en posesión de la
población civil y
quizás aún de la
policía . . . Lo que me
preocupa es el artículo de
Gary Keck y Marc Gerts. Las
razón por la que me
preocupa es que ellos han
suministrado una
investigación
metodológica confiable en
apoyo a algo a lo que yo
teóricamente me he opuesto
por años,
básicamente, el uso de
armas en defensa contra los
perpetradores de actos
criminales. . . No me gustan sus
conclusiones de que poseer un
arma puede ser útil, pero
no puedo decir que la
metodología utilizada por
ellos es defectuosa.4
Mientras que
la proporción 43:1 es
comúnmente utilizada para
sugerir que los asesinatos y
accidentes generalmente ocurren
con armas que se mantienen en las
casas, en el estudio del Condado
King se cuentan 37 suicidios por
cada 43 muertes por armas de
fuego. A nivel nacional, 54% de
las muertes relacionados con
armas de fuego corresponden a
suicidios.5 Los defensores del
control de armas mantienen al
público con la creencia de
que los ciudadanos con armas
generalmente matan
accidentalmente a algún
miembro de su familia,
identificándoles
equivocadamente como criminales.
Pero esos incidentes constituyen
menos del 2% de accidente fatales
por armas de fuego, o más
o menos uno de cada 90,000 usos
defensivos de armas.6
A pesar de las
demostradas fallas de su estudio,
Kellermann continúa
promoviendo la idea de que un
arma es inherentemente peligrosa
de poseer. En 1993, él y
un número de colegas
presentaron un estudio que
según ellos demuestra que
un hogar con un arma tiene mucho
más probabilidades de
experimentar un
homicidio.7
También,
este estudio sufre fallas muy
serias. Kellerman estudió
solamente hogares donde
había ocurrido
algún homicidio ---
ignorando los millones de hogares
que poseen armas de fuego donde
no ha ocurrido ningún
daño --- y usó un
grupo de control que no
representa los hogares
americanos. Al tomar en cuenta
únicamente a los hogares
donde han ocurrido homicidios y
fallando en controlar variables
más pertinentes, tales
como récords criminales
anteriores o historia de
violencia, Kellerman et al
tergiversó los resultados
del estudio. Después de
revisar su trabajo, el Prof. Keck
noté que la
metodología de Kellerman
admitía que: " Es posible
que existió una una
causasión revertida para
algunas de las asociaciones que
observamos entre la
posesión de armas y
homicidio". El Profesor Daniel D.
Polsby, de la Universidad
Northwestern fue más
allá, escribiendo:
"Verdaderamente el punto es
más fuerte que:
'causación reversa'
probablemente exista en la
mayoría de la asociaciones
entre posesión de armas y
homicidio. Los datos de
Kellermann simplemente no le
permite a uno a llegar a ninguna
conclusión.8
1. Arthur L.
Kellermann y Donald T. Reay,
"Protección o Peligro?; Un
Análisis sobre Muertes
Ocurridas en las Casas
Relacionadas con Armas de Fuego",
New England Journal of Medicine,
1986, pp. 1557-1560.
2. Gary Kleek
y Mare Gertz, "Resistencia Armada
al Crimen; La Prevalencia y
Naturaleza de la Auto-Defensa Con
una Pistola," The ]ournal of
Criminal Law and Criminology,
(Otoño 1995), p.
164.
3. Gary Kleek
y Marc Gertz, Pistolas como
Blanco: Armas de Fuego y su
Control, (N.Y.; Aldine de
Cruvter, 1997), p. 160, y
Reportes sobre Crimen del
FBIRepoR, Crimem en los Estados
Unidos: 1997, Tablas 4, 20, 21, y
22.
4. Marvjn E.
Wolfgang, "Tributo a un Punto de
Vista Al Que Me He Opuesto", El
Diario de Ley iCriminal y
Criminología (Otoño
1995), pp. 188-192.
5. Centro
Nacional para Estadísticas
en Salud, "Muertes de 282 Causas
Seleccionadas", 1996.
6. Gary Kleek,
"Manteniendo, Portando y
Disparando Pistolas en Defensa
Propia", Ensayos sobre Armas de
Fuego y Violencia, por Don B.
Kates, Jr.yy y y Gary Kleek (San
Francisco: Instituto de
Investigación del
Pacífico para
Políticas Públicas,
1993), p. 208,
7. Kellermann,
et al., "Poseer Pistolas como un
Factor de Riesgo de Homicidio en
la Casa", New England ]ournal
of Medicine, 1993, p.
467.
8. Daniel
D.Polsby, " La Falsa Promesa del
Control sobre Pistolas", The
Atlantic Monthly, Marzo
1994.
Fábula
II
La Segunda
Enmienda a la Constitución
no protege el derecho individual
de poseer y usar
armas.
"Si alguien
entretuvo esta noción en
el período durante el
debate y ratificación de
la Constitución y la Carta
de Derechos, continúa
siendo uno de los secretos
más guardados del siglo
dieciocho, ya que no se conoce de
ningún escrito entre el
período 1787 y 1791 que
sostenga esa tesis".1
No es
exageración el decir que
cualquiera que tenga conocimiento
de los principios bajo los cuales
se fundó esta
nación, y bajo los cuales
ha operado por los dos
últimos siglos,
reconocerá, a primera
instancia que éste
aseveración es la falla
más patente: En
América, los derechos, por
definición, pertenecen a
los individuos. La
expresión "derechos
colectivos" es un
oximoron.
En la
Declaración de
Independencia, Thomas Jefferson
escribió que "todos los
hombres son creados igual" y "son
dotados por su Creador con
ciertos derechos inalienables",
mientras que los gobiernes
derivan del consentimientos de
los gobernados. La
Constitución y la Carta de
los Derechos repetidamente se
refieren a estos "derechos" del
pueblo y a los "poderes" del
gobierno.
En cada caso,
los derechos que pertenecen "al
pueblo" son innegablemente los
derechos de los individuos. Tal
como lo reconoció la Corte
Suprema en U.S. v.
Verdugo-Urquidez (1990), "el
pueblo' parece ser un
término de arte utilizado
en partes selectas de la
Constitución. El
Preámbulo declara que la
Constitución es ordenada y
establecida por "el Pueblo de los
Estados Unidos'. La Segunda
Enmienda protege 'el derecho del
pueblo de poseer y portar Armas',
y las Enmiendas Novena y
Décima proveen que ciertos
derechos y poderes sean retenidos
por y reservados por 'el pueblo'
... Sugieren que 'el pueblo',
protegido por la Cuarta Enmienda,
y por la Primera y Segunda
Enmienda, y a quien los derechos
y poderes son reservados en la
Novena y Décima Enmienda,
se refiere a una clase de
personas que son parte de la
comunidad nacional o que de otra
manera han desarrollado
suficiente conexión con
esta nación para ser
considerados parte de esa
comunidad".
El futuro
Presidente de los Estados Unidos
James Madison introdujo en la
Casa de Representantes las
enmiendas que se convirtieron
nuestra Carta de Derechos. En las
notas para su discurso
proponiendo las enmiendas,
Madison escribió que "Se
refieren primeramente a los
derechos privados". Algunos
días después,
William Grayson escribió a
Patrick Henry, diciéndole
que "[una] lista de
enmiendas fueron presentadas a la
Cámara baja; éstas
en su conjunto respetaban la
libertad personal".2 Una semana
después, Tench Coxe se
refirió a la Segunda
Enmienda en la Federal Gazette,
escribiendo que "el pueblo es
confirmado por el siguiente
artículo en su derecho de
mantener y portar sus armas
privadas".3 Samuel Adams
advirtió que "la
mencionada Constitución
nunca sea interpretada para
autorizar al Congreso para
infringir la justa libertad de la
prensa, o los derechos de
conciencia; o para prevenir al
pueblo de los Estados Unidos,
quienes son ciudadanos
pacíficos, de mantener sus
propias armas".4
En la
última década, en
respuesta a preguntas sobre la
Segunda Enmienda formuladas por
grupos activistas contra las
armas y sus seguidores, docenas
de ensayos han sido escritos por
las más renombradas
autoridades de la
Constitución, apoyando el
entendimiento tradicional del
derecho a las armas como un
derecho individualmente
poseído, protegido por la
Constitución.
Por ejemplo,
el Prof. AkilReed Amar de la
Universidad de Leyes de Yale y
Alan Hirsh, así como Amar,
un antiguo editor del Yale Law
Journal, escribe, "Recordamos que
los milicia de los Creadors no
era una fuerza de combate de
elite sino toda una
ciudadanía de esos
tiempos: todo cuerpo maculino
blanco adulto capacitado. Tal
como explícitamente lo
declara la Segunda Enmienda , su
propósito es preservar una
milicia bien regulada, el derecho
de portar armas era universal en
alcance. La visión que
animó la enmienda no era
nada más ni nada menos que
soberanía popular –
aplicada en la realidad militar.
Los Creadores recocieron que un
gobierno impuesto requiere el
acceso del Pueblo a las
municiones igual que a los votos.
Se esperaba que la
ciudadanía armada
(milicia) protegiera no solo de
enemigos extranjeros, sino
también contra un
potencial gobierno federal
tiránico. En resumen, la
intención del derecho de
portar armas era asegurar que
nuestro gobierno se mantuviera en
las manos del
Pueblo".5
En contraste,
solamente han aparecido unos
pocos artículos
periodísticos que apoyan
el punto de vista de los grupos
contra las armas de fuego, la
mayoría escritos por
empleados de esos grupos (una
Bibliografía de libros
relacionados con la Segunda
Enmienda; revisiones a algunas
leyes y otros trabajos
publicados, se encuentran
disponibles en el sitio web de
NRA-ILA Grassroots
División , así como
el sitio web de la
NRA).
Los que apoyan
el control de armas insisten en
que "el derecho del pueblo"
realmente significa "el derecho
del estado" para mantener la
"milicia" mencionada en esta
enmienda, y que esta "milicia" es
la Guardia Nacional.
Este reclamo
no solamente no es consistente
con lo declarado por los primeros
hombres de estado de
América, ni con el
concepto de derechos individuales
tal como ha sido entendido por
generaciones de americanos, sino
que define equivocadamente el
término
"milicia".
Por siglos
antes de que se escribiera la
Segunda Enmienda, escritores
políticos de Europa usaron
el término "milicia bien
regulada" para referirse a la
ciudadanía como un todo,
armada con armas de propiedad
privada, dirigidos por oficiales
escogidos por ellos
mismos.
Los hombres de
estado de América
definieron la milicia de esa
misma manera. Richard Henry Lee,
antes de la ratificación
de la Constitución, autor
de los escritos más
influenciales respaldando los
Carta de los Derechos,
escribió, "Una milicia
debidamente formada es en efecto
los ciudadanos mismos... e
incluye a todos los hombres
capacitados de portar
armas...Para preservar la
libertad es esencial que todo el
cuerpo de ciudadanos siempre
posean armas...".6
Refiriéndose al mismo
punto, Coxe escribió que
la milicia "son de hecho la parte
más efectiva de la
ciudadanía en general".7 Y
George Mason preguntó,
"Quiénes son la milicia?
Ahora consiste de todo el puedo,
excepto algunos oficiales de
servicio
público".8
El Acta de la
Milicia de 1792, adoptada el
mismo año que se
ratificó la Segunda
Enmienda, declaró que la
Milicia de los Estados de Unidos
(miembros de la milicia eran
obligados a servir si eran
llamados por el gobierno)
incluía a todos los
hombres mayores de edad que
estuviesen en buenas condiciones
físicas. Tal como lo
observa la Corte Suprema en U.S.
v. Miller (1939): "El significado
atribuido al término
Milicia aparece en los debates de
la Convención
(Constitucional); en la historia
y legislación de las
Colonias y Estados; y en los
escritos de comentaristas
reconocidos. Esto muestra
ampliamente que la Milicia estaba
conformada por hombres que, en
buenas condiciones
físicas, eran capaces de
actuar en conjunto para la
defensa común.. portando
armas suministradas por ellos
mismos y de uso común de
la época." La Guardia
Nacional no fue establecida hasta
1903. En 1920 fue designada como
una parte de la "Milicia de los
Estados Unidos", la otra parte
formada por los demás
hombres mayores de edad en buen
estado físico,
además de otros hombres y
también
mujeres.
Sin embargo,
en 1990, en Perpich v.
Departamento de Defensa, la Corte
Suprema mantuvo que el gobierno
federal posee poder absoluto e
ilimitado sobre la guardia. ( La
Corte nunca mencionó la
Segunda Enmienda, notando por el
contrario, que el poder federal
sobre la Guardia no está
restringido por el
Artículo I, Sección
8, Cláusulas 15 y 16 de la
Constitución),
Por lo tanto,
de hecho, la guardia es el tercer
componente del Ejército
Americano, después del
Ejército y la Reserva del
Ejército. La independiente
"milicia bien regulada" de los
Creadores se mantiene tal como
era su intención", el
pueblo americano armado. El
precedente histórico y
legal se mantuvo en U.S. vs.
Emerson (1999) cuando el Juez de
Distrito Sam R. Cummings
eliminó las provisiones de
la Propuesta de Ley de Clinton de
1994 basado en la Segunda y
Quinta Enmienda. Ya que "la
posesión de armas de fuego
es un interés libertario
invaluable incrustado en la
Segunda enmienda de la
Constitución de los
Estados Unidos. . . Emerson tiene
un interés libertario en
la posesión de armas de
fuego protegido bajo la Quinta
Enmienda", dijo el
Juez.
Un
Análisis textual de la
Segunda Enmienda respalda el
derecho individual de portar
armas", escribió el Juez
Cummings, quien basó su
decisión en un "examen
histórico del derecho a
portar armas, desde antecedentes
Británicos hasta la
emisión de la Segunda
Enmienda. El Juez rechazó
firmemente cualquier
noción de que la "milicia"
es meramente la guardia nacional,
y mantuvo la creencia de dos
siglos de que todos los
ciudadanos Americanos eran en
efecto la "milicia"y que
tenían el derecho de
portar armas. El Juez Cummings
amonestó a esos que
atentan disminuir la Segunda
Enmienda, escribiendo, "Los
derechos de la Segunda Enmienda
deben ser celosamente
resguardados así como las
otras libertades individuales
consagrados en la Carta de los
Derechos".
1.Stephen P.
Halbrook, Que Todo Hombre
esté Armado: La
Evolución de un Derecho
Constitucional (Albuquerque:
Prensa de la Universidad de Nuevo
Mexico, 1984), p. 83.
2. William
Grayson, Carta a Parick Henry,
Junio 12, 1789,
refiriéndose a la
introducción de lo que
posteriormente se
convirtió en la
Declaración de
Derechos.
3. Tench Coxe,
Federal Gazette, Junio
18,1789.
4.. Samuel
Adams, Convención de
ratificación de la
Costitución de los
E.E.U.U. en Massachussets,
1788.
5. Akil Reed
Amar y Alan Hirsch, Para Para el
Pueblo: Lo que la
Constitución realmente
dice sobre sus Derechos, (N.Y.;
Simon & Shuster, Inc.,
1998).
6. Richard
Henry Lee, Carta Adicional del
Granjero Federal
7; Tench Coxe,
Un Ciudadano Americano , Oct. 21,
1787.
8. George
Mason, Convención de
ratificación de la
Constitución los E.E.U.U.
en Virginia, 1788.
Fábula
III
La NRA se
opone a moderadas y razonables
regulaciones de
armas.
Este es el
estribillo que la comunidad
anti-armas usa en cualquier
ocasión que la NRA se
opone a cualquier control
legislativo sobre las armas que
los anti-armas
proponen.
Los grupos
anti-armas reclaman que sus ideas
son "moderadas y razonables", y
por lo tanto cualquier
oposición no es
razonable.
La verdad es
que la NRA apoya muchas leyes
sobre las armas. Para nombrar
algunas pocas, la NRA apoya leyes
federales y estatales que
prohíben la
posesión de armas de fuego
por parte de cierta
categoría de gente, tales
como convictos de crímenes
violentos; las leyes que
prohíben la venta de armas
de fuego a los jóvenes; y
las leyes que requieren chequeos
a través de registros
computarizados de criminales para
los que compran armas al
detalle.1
La NRA
también ha colaborado en
escribir leyes sobre armas. Al
nivel federal, la ley de 1986 que
prohibe la fabricación e
importación de
"munición que perfora
armaduras" adoptó
estándares que la NRA
ayudó a escribir.2 Cuando
grupos anti-armas acusan al NRA
de que se opone a la ley, ellos
mienten. La NRA, junto con el
Departamento de Justicia y el
Departamento del Tesoro,
únicamente se opuso a una
legislación más
reciente, debido a que
ésta hubiese prohibido una
enorme variedad de
munición para caza, tiro
al blanco y auto defensa. El
patrocinador de la
legislación más
reciente, el Representante Mario
Biaggi (D-N.Y.) consideró
que sus objetivos originales eran
cubiertos por el proyecto que se
convirtió en ley. "Nuestro
producto legislativo final no fue
una versión lavada de lo
que nos propusimos
originalmente", dijo Biaggi en el
piso de la Cámara. "Al
final, no se comprometió
la seguridad de la
policía."
Las "Pistolas
de plástico" es otro tema
que recibe un alto grado de
tratamiento de mala
información de los que
hacen campaña contra las
armas. Ellos constantemente
repiten la mentira de que la NRA
se opone a los esfuerzos de
prohibir armas plásticas,
armas de fuego que no es posible
detectar, y que según
ellos reclaman son un riesgo
terrorista. En verdad, estas
armas plásticas que ni
existen, ni nunca han
existido.
La NRA se
opuso a un proyecto de ley que
hubiese prohibido millones de
armas de fuego comunes, y por el
contrario, apoyó una
alternativa, el proyecto de ley
Hughes/McCollum, que
mejoró los sistemas de
seguridad en los aeropuertos para
contrarrestar el terrorismo, y
que permitió se declarase
ilegal la fabricación y
producción de cualquier
arma de fuego que no fuese
posible detectar por los
detectores de seguridad de los
aeropuertos. Al final, la
legislación apoyada por la
NRA fue la que aprobó el
Congreso, con amplio apoyo
bipartito y que fue firmada como
ley por el Presidente
Reagan.
Al nivel
estatal, la NRA ha trabajado con
legisladores para escribir leyes
que requieran chequeos
computarizados inmediatos de
registros criminales para los
compradores de armas de fuego
–diecisiete estados tienen
estas leyes – y para esos
que llevan armas de fuego en
público para su
protección. La NRA
reconoce que el crimen puede ser
reducido corrigiendo deficiencias
en la leyes y políticas de
justicia criminal. La NRA ha
trabajo exitosamente con
legisladores y grupos de
ciudadanos en muchos estados para
aumentar el tiempo de las
sentencias de prisión para
los criminales violentos; para
sentenciar a los criminales
violentos en vez de darles tiempo
probatorio; para prevenir tiempo
probatorio para los convictos
más violentos, y para
aumentar las capacidades de las
prisiones.
No hay nada
"moderado" o "razonable" acerca
de la agenda del movimiento
anti-armas. El prohibir a los
ciudadanos el mantener
revólveres cargados en sus
casas para protección
contra los criminales no es nada
"moderado" (actualmente la ley en
el Distrito de Columbia e
inherente en la
legislación
requeriría que las armas
en las casas siempre estén
enllavadas). La
prohibición de, o un
impuesto de 1,000% sobre las
municiones para caza, tiro al
blanco y para protección
personal tampoco es nada
"moderado," como tampoco lo es un
incremento de1,400% en la
licencia para concesionario de
armas de fuego y obteniendo
huellas digitales de la gente que
compra repuestos
misceláneos para armas de
fuego, tales como resortes y
pins.5
Cuando los
americanos de bajo ingreso son la
gente más propensa a ser
atacada por criminales
violentos,6 no es razonable el
prohibir las armas de menor valor
que ellos pueden comprar para
protección.7 Tampoco es
razonable prohibir a la gente que
pasa los chequeos de registros
criminales el comprar dos
pistolas en un mes dado,8 o el
prohibirles que lleven consigo un
arma para protección.9 Y
cuando los chequeos de los
compradores en los registros
computarizados de criminales
puedan ser completados en asunto
de minutos, no es razonable que
su compra de armas sea demorada
por un período de espera
de una semana.10
El canto de
sirena de doblegarse a la demanda
por control de armas
"razonable"no es único a
los Estados Unidos. En tres
naciones que tienen mucho en
común con los Estados
Unidos – Australia,
Canadá y Gran
Bretaña – los
dueños de armas no se
unificaron para rechazar le
imposición restrictiva en
incremento de leyes restrictivas
sobre las armas promocionadas
como "razonables y necesarias".
Como resultado, las armas de
fuego son severamente
restringidas en Canadá y
Australia y casi totalmente
prohibidas en Gran
Bretaña.
En Inglaterra,
los dueños de armas
fallaron en resistirse a la
aprobación de leyes
"razonables" sobre armas, y han
visto sus derechos desaparecer
casi completamente en el espacio
de dos décadas.11
Inglaterra cambió de una
nación con casi ninguna
restricción sobre la
propiedad de armas y sin crimen,
a una nación donde el
crimen va en incremento y casi
todas las armas son prohibidas, a
excepción de algunos
rifles y armas cortas de fuego.
La lección clara para los
americanos dueños de armas
es simple: si no lucha por sus
libertades, las
pierde.
1. En la ley
federal, 18 U.S.C. 922(g),
922(x), y 922(t).
2. 18 U.S.C.
921(a)(17)(B)(i) y (C).
También vea 922(a)(7) y
(8) y (b)(5).
3. La ley era
H.R. 2280, en el 97avo Congreso.
El Procurador General Associado
Rudolph Giulinni y Secretario
Asistente Adjunto para el
Cumplimiento del Tesoro Robert
Powis testificaron durante las
audiencias ante el
Subcomité sobre Crimen,
Comité Judicial, Casa de
Representantes, el 12 de Mayo y
30 de Marzo, 1982,
respectivamente.
4. S. 136 y S,
137 ("Acta de 1977 El Costo Real
de Municiones para Pistolas "),
ambas introducidas por el Sen.
Daniel Patrick Moynihan (D-N.Y.)
durante el 105avo
Congreso.
5. H.R. 3932,
"Brady H," introducido por Rep.
Charles Schumer (D-N.Y.) durante
el 103avo Congreso.
6.
Estadísticas del
Buró de Justicia, "
Cambios en la
Victimización Criminal,
1994-1995," Abril 1997,
NCJ-162032, p. 7.
7. S. 70,
"Acta de 1977 Estándares
Americanos para Pistolas,"
introducida por Sen. Barbara
Boxer (D-Caljf.) durante el
105avo Congreso.
8. H.R. 12,
"Acta Anti-Pistolas Doce es
Suficiente", introducida por Rep.
Charles Schumer durante el 105avo
Congreso.
Fábula
IV
Las leyes
de "Control de Armas" previenen
el crimen.
La evidencia
contra este mito es tan
abrumadora que bordea en lo
absurdo para que los grupos
anti-armas traten de
perpetuarlo.
Existen cienes
de miles de leyes federales y
estatales sobre las armas. El
Acta de 1968 sobre Control de
Armas (Ley Pública 90-618,
18 U.S.C. Capítulo 44)
prohibe a las personas convictas,
o bajo acusación de
crímenes castigados por
más de un año en
prisión, fugitivos, a los
que usan drogas ilegales,
inmigrantes ilegales, atrasados
mentales, y algunos otros tipos
de gente, a que compren o posean
armas de fuego. También
prohíbe la venta de armas
de fuego por correo;
prohíbe la venta de armas
de fuego entre residentes de
diferentes estados que no son
concesionarios; prohíbe la
venta al detalle de pistolas a
personas menores de 21
años y rifles y armas de
calibre corto a personas menores
de 18 años; y
prohíbe la
importación de armas de
fuego "que no son reconocidas
generalmente como particularmente
compatibles o fácilmente
adaptables para propósitos
deportivos.". Así mismo,
el Acta estableció el
actual sistema para el
licenciamiento de concesionarios
de armas de fuego. Considera las
siguientes fallas del control de
armas:
A menos que
sea especificado de otra manera,
el registro de crímenes
proviene del FBI Uniform Crime
Reports.
La
prohibición de la venta de
armas en Washington, D.C.
entró en efecto en 1977 y
ya en los años 90s el
índice de homicidios se
había triplicado. Durante
los años que siguieron la
prohibición, la
mayoría de los asesinatos,
y todos los asesinatos con armas
de fuego, en la ciudad fueron
cometidos con
pistolas.1
En 1968
Chicago impuso el registro de
pistolas, y los homicidios con
pistolas siguieron en aumento. En
1982 Chicago impuso una
prohibición similar a la
de D.C. y sobre la siguiente
década el número
anual de homicidios ocasionados
por pistolas se
duplicó.2
En 1975
California aumentó el
período de espera sobre la
venta privada y al detalle de
pistolas de cinco a 15
días (reducido a 10
días en 1996),
prohibió las "armas de
asalto"en 1989, y en 1990
sometió los rifles y
escopetas al período de
espera. Sin embargo, desde 1975
el índice anual de
homicidios ha tenido un promedio
arriba de 34% más alto que
el índice del resto del
país.
Maryland ha
impuesto un período de
espera y un límite a la
compra de pistolas,
prohibió varias pistolas
pequeñas,
restringió "armas de
asalto", y reguló las
transferencias privadas de armas
de fuego entre miembros de
familia y amigos, y aun
así el índice de
homicidios es 59% más alto
que el índice del resto
del país.
El
índice de homicidio en
general en las jurisdicciones que
tienen las restricciones
más severas a las armas de
fuego y su posesión
– California, Illinois,
Maryland, New Jersey, Nueva York
y Washington, D.C. – es
23% más alto que el
índice el resto del
país.
Nueva York ha
tenido ley de registro de
pistolas desde 1911, sin embargo,
hasta que el Departamento de
Policía de Nueva York
comenzó un ataque al
crimen a mediados de los 1990, el
índice de crímenes
violentos en la ciudad de Nueva
York estaba entre los más
altos de las ciudades de los
Estados Unidos.
El Acta
Federal de 1968 de Control de
Armas impuso restricciones sin
precedentes relacionadas a armas
de fuego, en toda la
nación. Sin embargo,
comparado con los cinco
años previos a la ley, el
índice nacional de
homicidios tenía un
promedio de 50% más alto
en los cinco años
posteriores a la ley; 75%
más alto durante los
siguiente cinco años; y
81% más alto durante los
siguientes cinco años
después de eso.
Los estados
donde se impuso el período
de espera de acuerdo al Acta
Brady han tenido mayores
tendencias criminales que otros
estados. Otras fallas del
período de espera federal
impuesto son anotadas en la
Fábula V que sigue: "El
período de espera de cinco
días de la Acta Brady y la
ley sobre "armas de asalto" han
hecho disminuir el
crimen".3
Pongan a los
criminales violentos
detrás de las rejas y
manténgalos allí
--- En 1991, 162,000 criminales
que fueron puestos en
período probatorio en
lugar de estar en prisión
cometieron 44,000 crímenes
violentos durante su
período probatorio. En
1992, criminales que fueron
puestos en período
probatorio cometieron 46,000
crímenes violentos estando
bajo supervisión en la
comunidad por un promedio de 13
meses.4 Veintiún por
ciento de personas involucradas
en crímenes asesinatos
delincuenciales de oficiales del
orden durante la última
década ocurrieron mientras
estaban en probación o
libertad condicional al momento
del asesinato de los
oficiales.5
Ponga en
práctica la ley en contra
de los criminales con pistolas
– El éxito del
Proyecto Exilio de Richmond,
Virginia, fuertemente apoyada por
la NRA, ha llamado la
atención de la
Administración, Miembros
del Congreso, alcaldes de grandes
ciudad, y de criminologistas. El
Proyecto Exilio es un esfuerzo
federal, del estado y local,
liderado por la Oficina del
Fiscal General en Richmond, que
sentencia a los felones convictos
de posesión de pistolas a
un mínimo de cinco
años en prisión.
Como consecuencia de la puesta en
vigencia del Proyecto Exilio el
índice de homicidios por
armas de fuego ha disminuido en
cerca del 40%.6 En reconocimiento
al éxito del programa, en
1998 el Congreso aprobó
$2.3 millones para implementar el
Proyecto Exilio en Philadelphia,
Pa., y en el Condado de Camden,
N.J.
1.
Departamento de Policía
Metropolitana del Distrito de
Columbia.
2, Dataset de
Homicidios de Chicago.
3.
Estadísticas del
Buró de Justicia,
"Estadísticas
Históricas sobre
Prisioneros en Instituciones
Estatales y Federales, Final de
Años 1925-1986" y
"Poblaciones Correccionales en
los Estados Unidos,
1987-1994."
4.
Departamento de Justicia\,
"Violadores del Período
Probatorio y Libertad Condicional
en Prisiones Estatales,
1991."
5. FBI, "
Oficiales de la Ley Matados y
Agredidos, 1995," p;
36,
6. Oficina del
Procurador General de los
E.E.U.U., Richmond,
Va,
Fábula
V
El
período de espera de 5
días del Acta Brady y la
ley de "armas de asalto" han
hecho disminuir el
crimen.
Grupos
anti-armas y la
Administración Clint-Gore
han tratado de dar crédito
a esas dos leyes, y por lo tanto
a ellos mismos, por la
disminución del crimen.
Sin embargo, el crimen violento
comenzó a declinar
nacionalmente durante 1992,1 y el
Acta Brady no entró en
efecto hasta 28 de Febrero, 1994,
y la ley sobre "armas de
asalto"hasta el 13 de Septiembre,
1994.
El crimen en
América declinó por
varias otras razones. La ciudad
de Nueva York, que cuenta por el
9% de todos los crímenes
violentos en los Estados Unidos
durante 1991, ha disminuido el
crimen violento en 42%,2 con la
mayor parte de la
disminución atribuido al
ampliamente reconocido ataque a
una amplia gama de
crímenes y la puesta en
práctica de nuevas
estrategias policiales del
Departamento de Policía de
Nueva York.3 El índice de
encarcelamiento ha aumentado 62%
nacionalmente desde 1991.4 Y los
criminalogistas han hecho notar
que durante los años 1990
la población de los
Estados Unidos, y más
notoriamente que la
membresía de las pandillas
de drogas ha envejecido y se
convierten menos propensos a la
violencia.5
Le ley de
"armas de asalto" ha sido
irrelevante en la
disminución del crimen..
No solamente la ley entró
en efecto mucho después de
que la disminución
comenzara, las "armas de asalto"
eran y son usadas solamente en un
pequeño porcentaje del
crimen violento.6 Las "armas de
asalto aún son ampliamente
disponibles en el mercado
comercial, debido a un aumento de
la producción antes de que
la ley federal interrumpiera su
fabricación.
Además, la ley permite la
fabricación de armas de
fuego que son idénticas a
las "armas de asalto", a
excepción de una o
más características
esencialmente
cosméticas.7
El
período de espera del Acta
Brady nunca fue impuesto en
muchos de los estados y ciudades
de alta incidencia de crimen; sin
embargo, fue impuesta en estados
de baja incidencia criminal.
Dieciocho estados y el Distrito
de Columbia siempre han sido
exentos del período de
espera,8 debido a que ellos ya
tenían leyes más
restrictivas cuando entró
en vigencia el Acta Brady.9 Esas
áreas cuentan por el 60%
de todos los asesinatos y otros
crímenes violentos en los
Estados Unidos.10 Más
aún, durante los cinco
años que el período
de espera estuvo en vigencia,
más de una docena de otros
estados se volvieron "exentos de
Brady", al adoptar leyes de
chequeo instantáneo
apoyadas por el NRA o modificando
regulaciones de compra
pre-existentes.
Aún en
estados donde el período
de espera del Acta Brady estaba
en vigencia, los criminales no
fueron impedidos de obtener
pistolas. Solamente 7% de
criminales de carrera armados y
7% de "predadores con pistola"
obtuvieron armas de fuego de las
tiendas de armas con licencia.11
Ochenta y cinco por ciento de los
jefes de policía dicen que
el período de espera del
Acta Brady no detuvo en nada a
los criminales de obtener
pistolas.12 De acuerdo al
Buró de
Estadísticas de Justicia
(BJS), las estadísticas de
denegación de compra de
pistolas a menudo citadas por el
Presidente Clinton y Hadgun
Control, Inc., "no indican si los
compradores denegados obtuvieron
una arma de fuego a través
de otros medios".13
Para resumir
las fallas del período de
espera, los Profesores James
M.Jacobs y Kimberley A. Potter de
la Universidad de Nueva York
escribieron: "Es difícil
ver a la ley Brady, proclamada
por muchos políticos, los
medios de comunicación, y
Handgun Control, Inc. como un
importante paso para mantener las
pistolas fuera del alcance de
personas peligrosas e
irresponsables, sino más
bien como nada más que un
apaciguamiento del miedo general
al crimen".14
Los
períodos de espera y otras
leyes que demoran la compra de
pistolas nunca han reducido el
crimen. Históricamente, la
mayor parte de los estados con
estas leyes han tenido mayores
índices de crimen violento
que otros estados, y han sido
más propensos a tener
índices de crimen y
asesinatos más altos que
los índices nacionales. A
pesar del período de
espera de 15 días
(reducido a 10 días en
1996) y a la prohibición
de las "armas de asalto", los
índices de crimen violento
y asesinados en California han
promediado un 51% y 38%
más alto que el resto del
país durante los 1990s.15
Cuando el Congreso aprobó
la ley Brady, ocho de los 12
estados que han tenido
índices de crimen y
asesinatos más altos que
el índica nacional, y
nuevo de los 16 estados que han
tenido índices de
asesinato más altos que el
índica nacional, fueron
los estados que han demorado la
compra de pistolas.16
En los
primeros dos años de la
ley Brady, el índice de
asesinatos en general en los
estados sujetos al período
de espera de la ley Brady se
comparó desfavorable a los
otros estados, disminuyendo 9%
versus 17% in los otros
estados.17 Hasta el investigador
anti-armas David McDowell ha
escrito que " los períodos
de espera no tienen influencia ni
en los homicidios por pistolas o
suicidios por pistolas.18 Y Sara
Brady de Handgun Control Inc. ha
admitido que el período de
espera "no es una panacea. No va
a parar los crímenes
pasionales o crímenes
relacionados con la
droga".19
El
período de espera del Acta
Brady también
conllevó a menos arrestos
de compradores ilegales,
comparado con el chequeo
instantáneo apoyado por la
NRA. Por ejemplo, entre noviembre
de 1989 y agosto de 1998, en
Virginia, el sistema de chequeo
instantáneo
permitió el arresto de
3,380 individuos, incluyendo 475
personas buscadas por la
justicia.20 La General Accounting
Office (GAO) [Oficina General
de Cuentas] encontró
que durante los primeros 17 meses
solamente siete individuos fueron
convictos de intento ilegal para
comprar pistolas.21 El
Departamento de Justicia, citando
estadísticas de la Oficina
Ejecutiva de Abogados de los
Estados Unidos, expresó
que durante los años
fiscales 1994-1997 solamente 599
individuos fueron convictos de
suministrar información
falsa en los formularios
federales 4473 (usado para
documentar la compra al detalle
de armas de fuego) o en las
formas de aplicación Brady
para la compra de
pistolas.22
La gran
mayoría de las personas
que aplicaron para comprar
pistolas bajo el período
de espera del Acta Brady eran
personas respuetuosas de la ley.
La oficina del GAO reportó
que durante el primer año
de vigencia del período de
espera del Acta Brady. , 95.2% de
las aplicaciones para compra de
pistolas fueron aprobadas sin
ningún tropiezo. De las
aplicaciones denegadas, casi la
mitad fue debido a multas por
infracciones de tráfico o
problemas administrativos con las
aplicaciones (incluyendo el
enviar las formas a las oficinas
legales equivocadas). En muchas
ocasiones ciudadanos respetuosos
de la ley fueron incorrectamente
denegados como "criminales",
porque sus nombres o su
información vital era
similar a la de algún
criminal, y rebotados como "falso
hit" durante el chequeo de los
registros. La GAO ha hecho notar
que las denegaciones reportadas
por BATF en su estudio a lo largo
de un año, que el Acta
Brady "no refleja el hecho de que
algunas aplicaciones
originalmente denegadas fueron
aprobadas posteriormente,
después de algunos
procedimientos administrativos o
de
apelación".23
Debido a
enmiendas apoyadas por la NRA
hechas al proyecto Brady antes de
que pasara como ley en 1993, el
período de espera del Acta
Brady fue reemplazado en
noviembre de 1998 por un sistema
de chequeo instantáneo en
toda la nación.24 Sin
embargo, en junio de 1998 el
Presidente Clinton y los grupos
anti-armas anunciaron su deseo de
que el período de espera
continuara permanentemente a la
par con el cheque
instantáneo. El Asesor a
la Casa Blanca Rahm Emanuel
aseveró falsamente el 14
de junio de 1998, que, "El
período de espera de cinco
días fue establecido como
un período de enfriamiento
de los crímenes
pasionales".25
Tal como
claramente lo indica la
inclusión de la enmienda
del chequeo instantáneo,
sin embargo, el Acta Brady fue
impuesto no para un
"período de enfriamiento",
sino para obstaculizar el chequeo
de registros de criminales,
fugitivos y otras personas
prohibidas de comprar armas.
Más aún, durante
las sesiones del congreso donde
se discutió el proyecto de
ley Brady el 30 de septiembre de
1993, la Procuradora de Justicia
Eleanor Acheson testificó
por el Departamento de Justicia
diciendo que no existían
estadísticas para
sustentar los reclamos de que las
pistolas eran usadas para cometer
crímenes inmediatamente
después de éstas
haber sido
compradas.26
Emanuel
también expresó
que, "Basados en investigaciones
de la policía, el 20% de
las pistolas compradas que son
usadas para cometer
crímenes son compradas
dentro de una semana de la
ocurrencia del crimen". Pero esto
era una exageración
típica de los partidiarios
anti-armas: BATF reporta que el
promedio de tiempo entre la
compra de una pistola y el
seguimiento de su pista en una
investigación de asesinato
era más de seis
años.27
La
Administración
Clinton-Gore y los grupos
anti-armas quieren que el
período de espera porque
eso complica el proceso de compra
de una pistola y por lo tanto
disuade al comprador de pistola
potencial. Un período de
espera también puede
imposibilitar a una persona de
comprar inmediatamente una
pistola que necesita para
protección, pero Handgun
Control se opone al uso de armas
de fuego para protección,
reclamando que "la única
razón para que la
ciudadanía civil tenga una
pistola es para propósitos
deportivos"28 y que la defensa
personal "no es un derecho
constitucional garantizado
federalmente".29
1. Reportes
Uniformes sobre Crimen.
Buró Federal de
Investigación,
2.
Ibid.
3. Clifford
Krauss, "La Mayor
Disminución del Crimen
Violento en Nueva York desde '72;
Analistas Comienzan a Dar
Crédito a las Nuevas
Estrategias de la
Policía", The New York
Times, Dic. 31, 1995, p.
32.
4.
Encarcelamiento:
Estadísticas del
Buró de Justicia,
Populaciones Correccionales en
los Estados Unidos; Crimen;
FBI,
5.Clifford
Krauss, "New York Observa la
Mayor Disminución en la
Tasa de Crimen Violento desde
'71, New York Times, Dic.
31,1995, p. 1
6.
Estadísticas del
Buró de Justicia,
"Pistolas utilizadas en Crimen",
Julio 1995, NCJ-14820; Gary
Kleck, Punto Negro, Pistolas y
Violencia en América (N.Y:
Aldine de Gruyter, 1991), pp.
70-76; Kleck, Enfocando las Armas
Pistolas como Blanco: Armas de
Fuego y Su Control (N.Y.: Aldine
de Gruyter, 1997), p,
112,
7.18 U.S.C.
921(a)(30).
8. Buró
de Alcohol, Tabaco y Armas de
Fuego.
9.18U.S.C.922(s)(l)(D).
10. Data: FBI,
"Crimen en los Estados Unidos
1996," pp. 64-71.
11.
Buró de Alcohol, Tabaco y
Armas de Fuego, "Protegiendo
América; La Efectividad
del Estatuto de la Carrera The
Effectiveness of the Federal
Armed Career Criminal Statute,"
1992, p. 28; James D. Wright and
Peter H. Rossi, Armado y
Considerado Peligroso: Un Estudio
sobre los Delincuentes y sus
Armas de Fuego, (N.Y.: Aldine de
Gruyter, 1986), p.
187.
12.
Asociación Nacional de
Jefes de Policía, encuesta
de membresía. Mayo
1997.
13. "Chequeos
Previo a la Compra de Armas de
Fuego ," NCJ-162787, Feb. 1997,
p. 1.
14.
"Manteniendo las Pistolas fuera
de las "Manos" Equivocadas: La
Ley Brady y los Límites de
Regulación El Diario de
Ley Criminal y
Criminología, Vol. 86,
(Otoño 1995);
15.
FBI
16. FBI, 1992
data.
17. FBI,
1993-1995 data.
18. "Efectos
Preventivos de Regulaciones de
las Armas de Fuego sobre
Mortalidad por Lesiones,"
preparado para la reunión
anual de la Sociedad Americana de
Criminología,
1993,
19. Diana
McLellan, "Sonriendo Nuevamente,"
The Washingtonian. Marzo 1991, p,
164;
20.
Policía Estatal de
Virginia.
21.
"Implementación del Acta
Brady sobre Prevención de
Violencia por Pistolas" GAO/GGD
96-22, pp. 8,44-4S,
22. Carta del
Procurador General Asistente en
funciones General John C, Keeney
al Sen, Richard J. Durbin
(D-III.), Dic. 24,
1997,
23. ''
Implementación del Acta
Brady sobre Prevención de
Violencia por Pistolas" "
GAQ/GGD-96-22, pp, 30 32,
64-66.
24.
Introducido a la Casa de
Representantes por Rep. George
Gekas (R-Penn,), ahora18 U,S,C,
922(t),
25. NBC's
"Encuentro con la Prensa" (Meet
the Press).
26.
Testimonios ante el
Sucomité de Justicia sobre
Crimen y Justicia Criminal, Sept.
30,1993.
27. Oficina de
Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego
(BATF) y la Universidad del
Noreste (Northeastern University)
"Identificación de los
Patrones de Tráfico de
Armas de Fuego: Implicaciones
para Implementar Estrategias
Específicas," Tabla
3,
28. Sarah
Brady, "Manteniendo viva la
batalla". Tom Jackson, La Tribuna
de Tampa, Oct. 21
1993,
29. Dennis
Henigan, USA Today, Nov. 20,
1991,
Fábula
VI
Ya que los
accidentes con armas de fuego son
un gran problema en crecimiento,
necesitamos leyes que regulen
cómo la gente guarda sus
armas de fuego.
Por el
contrario, los accidentes fatales
por armas de fuego en los Estados
Unidos han decrecido
dramáticamente de
año en año, y de
década en década.1
Hoy por hoy existe el
índice más bajo en
toda la población y en los
niños en particular, y las
armas cuentan solamente por 1% de
los accidentes fatales. Es
más común que hayan
accidentes fatales que
involucran, o son debido a,
accidentes de tránsito,
caídas, fuegos,
envenenamientos, ahogamientos,
asfixia por ingerir objetos, y
errores admitidos durante
atención médica.2
Desde 1930, la población
de los Estados Unidos se ha
más que duplicado, el
número de armas de fuego
de uso privado se ha más
que cuadruplicado, y el
número anual de accidentes
fatales por armas de fuego ha
disminuido en un 65%.3 Entre los
niños, los accidentes
fatales por armas de fuego
disminuyeron 24% durante 1997 y
75% desde 1975.4
Los activistas
anti-armas exageran en un 500% el
número de muertes
relacionadas con armas de fuego
sucedidas entre niños, al
contar muertes entre personas
menores de 20 años como
muertes de "niños".5 En
algunos casos, ellos han
pretendido que personas menores
de 25 años son
niños, y Handgun Control,
In., en por lo menos una
ocasión pretendió
que cualquiera que fuera menor de
35 años era un
"niño".6
Cuando los
activistas anti-armas mal
representan las
estadísticas de accidentes
u otros, y aun así no
logran asustar a la gente para
que no mantengan pistolas en sus
casas, entonces ellos cambian su
atención al almacenamiento
de pistolas. Las leyes de
"Almacenamiento Mandatorio" (que
requieren que todos los
dueños de pistolas guarden
sus armas de fuego sin cargar y
enllavadas), y las leyes de
"enllavar el gatillo" (que
requiere algún tipo de
llave que debe ser suministrado
con cada pistola que se vende),
son diseñadas para
prohibir o por lo menos,
desalentar a la gente de comprar
sus armas de fuego para
protección contra los
criminales, razón
más común por la
cual la gente compra armas de
fuego en estos
días.
La NRA se
opone a dichas leyes porque
sería irrazonable y
potencialmente peligroso
establecer un tipo de
almacenamiento para que todos los
dueños de pistolas cumplan
con ese requisito. Los
dueños de pistolas tienen
que considerar individualmente
diferentes factores para
determinar la mejor manera de
guardar sus pistolas. Esa
decisión es mejor hecha en
la casa, no en la legislatura.
Las leyes sobre cajas de
seguridad para guardar armas y
llaves para los gatillos han
existido en el mercado por
años, por supuesto, y se
mantienen disponibles para los
que decidan que comprarlas
está de acuerdo con sus
necesidades
individuales.
Las leyes de
almacenamiento y llaves para
gatillo también pueden
darle a la gente la falsa
impresión de que es seguro
depender en dichos artefactos, en
lugar de las prácticas
apropiadas para manipular las
armas de fuego. Los artefactos
mecánicos pueden fallar y
muchas llaves de gatillo son de
peligro cuando se instalan en
armas de fuego
cargadas.
El
almacenamiento obligatorio
también sería
virtualmente imposible de hacer
cumplir sin violar la Cuarta
Enmienda que protege contra los
registros irrazonables. Los
americanos dueños de
pistolas y los amantes de las
libertades civiles están
en pleno conocimiento de que una
ley de almacenamiento obligatorio
fue precursora de la
prohibición de la
posesión de pistolas en
todo el país en Gran
Bretaña.
La
mayoría de los estados
tienen penas por ocasionar
peligro imprudentemente, por
medio de las cuales si un adulto
es encontrado culpable de
negligencia en el almacenamiento
de una arma de fuego éste
puede ser procesado por ofensa
criminal. Los dueños de
armas responsables guardan sus
armas en lugares seguros, de
acuerdo con sus propias
necesidades. Las personas
irresponsables no van a cambiar
su manera de ser solamente por
una ley que reitera sus
responsabilidades
inherentes.
La NRA
reconoce que la educación
debe ser la llave para disminuir
los accidentes por armas de
fuego. La red de la NRA de 39,000
Instructores y Entrenadores
Certificados entrenan a cienes de
miles de dueños de
pistolas cada año.
Además, el premiado
programa de educación
Eddie Eagle® GunSafe
Education de la NRA para
niños pre-kinder a 6to
año de primaria ha
alcanzado a más de 12
millones de jóvenes en
toda la nación. El Home
Firearm Safety Manual [Manual
de Seguridad de Armas de Fuego en
la Casa] de la NRA recomienda
que "El almacenamiento adecuado
de las armas de fuego es la
responsabilidad de todos los
dueños de pistolas", y que
los dueños de pistolas
deben "guardar sus pistolas de
manera que éstas no sean
accesibles a personas que no las
saben o no están
autorizadas para
usarlas".
1. CConsejo
Nacional de Seguridad "Realidad
sobre Accidentes; Edición
1997," pp. 42-43 .
2. Centro
Nacional de Estadísticas
de Salud, "Muertes por 282 Causas
Seleccionadas" 1996,
3.
Población: Buró del
Censo; armas de fuego;
Buró de Alcohol, Tabaco, y
Armas de fuego; accidentes;
Centro Nacional para
Estadísticas en
Salud.
4,. Centro
Nacional para Estadísticas
en Salud
5. Por
ejemplo, El Fondo para la Defensa
PSAs de los Niños en el
aire durante los finales de
1960,
6. Gary Kleck,
Pistolas como Blanco: Armas de
Fuego y su Control (N.Y; Aldine
de Gruyter, 1997), pp.
299-300.
Fábula
VII
El permitir
que la gente porte armas para
protección
ocasionará más
violencia y
daños.
La
retórica anti-armas es de
lo más extravagante cuando
se discute el tema del leyes
sobre derecho a portar armas,
bajo las cuales la gente puede
obtener permisos para portar
armas de fuego oculta para
protección contra los
criminales. Por años, los
que apoyan el control de pistolas
han tratado de convencer al
público de que la persona
promedio no es lo suficientemente
inteligente, ni segura ni lo
suficientemente responsable, para
confiarle con armas de fuego,
especialmente en lo que concierne
al uso de armas de fuego para
protección.
En su libro
Más Pistolas, Menos
Crimen, el Prof. John R. Lott,
Jr., (Chicago: Editorial de la
Universidad de Chicago, 1998) nos
da el estudio más completo
de las armas de fuego y crimen
que se haya llevado a cabo, y
desacredita completamente esas
aseveraciones.
Lott
examinó, con su ojo de
economista, un monte de datos del
tamaño del Monte Everest,
pasando desde encuestas sobre
posesión de pistolas hasta
datos del FBI sobre el crimen
para cada uno de los 3,045
condados de la nación, en
un período de 18
años. En su
análisis incluyó
muchas variables que pueden
explicar el nivel del crimen
– factores tales como
ingreso, pobreza, desempleo,
densidad de población,
índice de arrestos,
índices de condenas y
duración de las sentencias
de prisión.
Con 54,000
observaciones y cienes de
variables disponibles durante el
período de 1977 a 1994, la
investigación de Lott
resulta en la acumulación
de datos más grande que se
haya tenido antes para cualquier
estudio sobre el crimen,
más aún para el
estudio del control de armas. Y,
a diferencia de muchos que
respaldan el control de armas que
se disfrazan de investigadores,
Lott, de su propia voluntad, ha
puesto sus datos a la
disposición de cualquier
académico que lo
solicite.
"Muchos
factores influencian el crimen"
escribe Lott, "siendo lo
más importante los
índices de arresto y
condena", Sin embargo, "las leyes
sobre pistolas no ocultas
discretamente también son
importante, y ellas son la manera
más costo-efectiva para
reducir el crimen".
Las leyes de
permisos de ocultación
discreta o "debe-usar" reducen el
crimen violento por dos razones.
Reducen el número de
intento de crimen porque los
criminales no pueden saber
cuál víctima
potencial está armada y
puede defenderse. Segundo, las
encuestas nacionales de
víctimas de crimen
muestran que las víctimas
que usan armas de fuego para
defenderse son
estadísticamente menos
propensas a sufrir daño.
En resumen, las leyes que
permiten portar armas ocultas
detienen el crimen, porque
aumentan el riesgo del criminal
si deciden llevar a cabo sus
intenciones.
La
investigación de Lott
muestra que los estados con el
mayor número de
propietarios de pistolas
también tienen la mayor
disminución en el crimen
violento. Y, es en las
comunidades urbanas, de alto
índice de crimen que
tienen una gran minoría de
población que experimente
la mayor reducción en
crimen violento cuando los
ciudadanos respetuosos de las
leyes son permitidos a portar
pistolas ocultas.
Lott
encontró "una
relación fuertemente
negativa entre el número
de ciudadanos respetuosos de las
leyes con permisos y el
índice de crimen --- entre
más gente obtiene permisos
hay una mayor disminución
en los índices de
crímenes violentos".
Además, encontró
que el valor de las leyes que
permiten portar armas aumenta al
correr del tiempo. "Por cada
año adicional que la ley
de portar armas ocultas
está en vigencia la tasa
de asesinatos disminuye en un 3%,
la violación en un 2%, y
los robos por encima del 2%,
escribe Lott.
Las tasas de
asesinatos disminuye cuando ya
sea más mujeres o
más hombres porten
pistolas ocultas, pero el efecto
es especialmente pronunciado para
las mujeres", anota Lott. "Una
mujer más que porte una
pistola oculta reduce la tasa de
asesinato de mujeres tres a
cuatro veces más que lo
que se reduce la tasa de
asesinato de hombres si un hombre
más llevara una pistola
oculta".
Mientras que
las leyes que permiten el portar
armas condujeron a que menos
gente fuese asesinada (Lott un
efecto disuasivo igual para los
asesinatos cometidos con o sin
pistolas), el aumento de pistolas
ocultas "no aumenta el
número de muertes
accidentales o suicidios con
pistolas".
Lott
encontró que los
beneficios de las pistolas
ocultas no se limitan a los que
las portan. Otros se benefician
gratis de los esfuerzos de sus
conciudadanos que combate el
crimen". Y los beneficios "no se
limitan a las personas que
comparten las
características de esos
que portan las pistolas". El
ejemplo más obvio de lo
que Lott llama el efecto "halo",
es la disminución de
asesinatos de niños que
siguió a la
adopción de las leyes
nondiscretionary. El armar a las
personas mayores no solamente
provee protección directa
a esos niños, sino que
hace que los criminales dejen el
área".
Cuán
incontestable es el mensaje de
Lott? Qué tan amenazante
es su investigación para
esos que desarmarían al
pueblo Americano? Él
dedica un capítulo entero
de "Más Armas, Menos
Crimen" a refutar los ataques
dirigidos a su estudio y a
él personalmente. El
recuerda como SusanGlick, del
Centro Anti-armas de
Políticas de Violencia,
quien públicamente
denuncia que su estudio
"está lleno de fallas" sin
siquiera haber leído una
palabra del mismo.
Este tipo de
ataques infundados y
anti-éticos
desgraciadamente son muy comunes.
El Criminologista Gary Keck
explica por qué: "Abatidos
por una década de
investigación que
contradice la premisa central en
que se fundamenta el control de
armas de hecho, los defensores
han decidido aparentemente luchar
más exclusivamente en un
campo de batalla emocional, donde
uno aterroriza el
propósito de otro por
sumisión en lugar de
persuadirlos honestamente con
evidencia
creíble.1
El profesor de
leyes e investigador sobre
asuntos de armas de fuego David
Kopel anota, "Siempre que una
legislatura estatal considera un
proyecto de ley sobre
portación de armas, los
oponentes típicamente
advierten sobre horribles
consecuencias. Los que portan
permisos pueden hacerse trizas en
una disputa de tráfico,
mientras que los que quieren ser
Rambo balean a los
transeúntes durante
incompetentes atentados de
frustrar el crimen. Pero dentro
del año de la ocurrencia,
el asunto desaparece del radar de
los medios de
comunicación, mientras que
los defensores del control de
armas en la legislatura concluyen
que la ley no era tan mal
después de
todo".2
Treintiun
estados actualmente tienen leyes
de portación de armas. La
mitad de la población de
los Estados Unidos, incluyendo
60% de los dueños de
pistolas, viven en estados que
respetan el derecho a portar
armas. Veintidós estados
han adoptado el derecho a portar
en los últimos 10
años, 11 en los
últimos tres años.
En cada caso, los activistas
anti-armas y los políticos
han predicho que el permitir que
ciudadanos respetuosos porten
armas resultaría en
más violencia.
Típico de este tipo de
propaganda, el Representante de
la Florida Michael Friedman dijo,
"Tendremos calamidades y
carnicerías, el conteo de
los cadáveres se
aumentará y veremos
más y más gente
tratando de actuar como super
policías".3 Similarmente,
el Sheriff del Condado Broward,
Nick Navarro dijo, "Esto nos
podría llevar 100
años atrás en el
tiempo a la época del
oeste salvaje".4 Pero desde que
la Florida adoptó el
derecho a portar armas en 1987,
la tasa de homicidios ha
disminuido 40%, mientras que a
nivel nacional la tasa de
homicidio ha disminuido
21%.5
Ee acuerdo a l
Departamento de Estado de la
Florida, menos de dos un-ciento
de 1% de licencias de
portación en la Florida
han sido revocadas por
crímenes con armas de
fuego cometidos por personas con
licencia para portar,.
Contrario al
cuadro pintado por los grupos
anti-armas, la evidencia respalda
el valor de las leyes del derecho
a portar y el alto
estándar de conducta entre
las personas que portan armas de
fuego legalmente es
extraordinario y continúa
aumentando.
1. Gary Kleck,
"Razones para el Escepticismo
sobre los Resultados de una Nueva
Encuesta sobre: La Incidencia de
Violencia por Pistolas entre la
Juventud", La Perespectiva
Pública, Sept./Qct; }1993.
2. Dayid Kopel, "El Triunfo no
Publicado de los Permisos para
Portar Armas Ocultas" Policy
Review, Julio-Agosto 1996,
p.9.
3. Jim Myers,
"Críticos, la
policía tema 'calamidad y
carnicería'" USA Today,
Oct. 1, 1997
4.
Ibid44
5. Reportes
Uniformes del Crimen del
FBI.
Fábula
VIII
Deberíamos
de prohibir todas las armas que
no tienen un legítimo
propósito
deportivo.
Los activistas
del control de armas pretenden de
que existen cosas como armas
"ilegítimas" y
"legítimas", y entonces
ellos mismos se reconocen como
"razonables" en su deseo de dejar
fuera de la ley solamente el
primer grupo – esas que
ellos, los medios de
comunicación y
políticos cínicos
diabolizan como "armas de
asalto", "Especiales de los
Sábados por la Noche", o
"pistolas basura"
Esa
pretensión tiene una falla
obvia: cualquier arma de fuego,
sin tomar en cuenta tipo,
tamaño, calibre, costo o
apariencia, puede ser, y lo es en
la mayoría de los casos,
usada para propósitos
legítimos. A pesar de las
fuertes imágenes lanzadas
al aire por los noticieros
nocturnos y de los programas de
televisión con
orientación de violencia,
las pistolas de todo tipo son
usadas adecuadamente mucho
más de los que son mal
usadas, porque existen más
dueños de pistolas de
buena reputación que de
los malos o irresponsables.. Y a
pesar de los reclamos de lo
contrario expresados por los
grupos anti-armas, no existe
ninguna pistola, o tipo de
pistola que los criminales
prefieran en general.1
Philip Cook,
un criminologista de larga
trayectoria como partidario del
control de armas, ha rechazado la
teoría de "pistola
prohibida". De veras, parece
dudoso de que existan pistolas
que sean de "ninguna utilidad"
para los dueños
legítimos, pero si de
utilidad para los criminales,
escribió Cook. "Toda arma
que pueda ser usada en defensa
propia tiene un propósito
legítimo, y por lo tanto
no es "de ninguna utilidad".
Similarmente, cualquier arma que
pueda ser usada para el crimen
también puede ser usada en
defensa propia".2
¿Por
qué los grupos anti-armas
de estos tiempos hacen
campaña para prohibir
solamente ciertos tipos de armas,
usualmente definidos
arbitrariamente? Porque han visto
incrementar una tendencia de
desarme de la ciudadanía
civil in otros países,
tales como Australia e
Inglaterra.
Los primeros
que fueron blanco fueron las
pistolas, presentadas como las
armas de los criminales, versus
los rifles y armas cortas,
presentadas como las pistolas
(armas) de los deportistas. (Esto
a pesar del amplio uso de las
pistolas para protección
personal y para deportes). Al
fallar sus ataques en contra de
las pistolas, los activistas
anti-armas después
concentraron sus ataques hacia
las pistolas compactas, de
pequeño calibre, las que
ellos etiquetaron de "Especiales
de Sábado por la
Noche".
Después,
a finales de los 1980s, el
líder de uno de los grupos
anti-armas convenció a sus
compañeros de que
disminuyeran la atención
hacia las pistolas a favor de una
nueva oportunidad de ataque. "El
tema de la restricción
sobre las pistolas se mantiene
consistentemente como un tema no
existente entre una vasta
mayoría de los
legisladores, la prensa y el
público", escribió
Josh Sugarmann, defensor de los
grupos anti-armas. Las armas de
asalto "son un tópico
nuevo". La apariencia amenazadora
de las armas, sumado a la
confusión del
público sobre las armas
completamente automáticas
versus las armas de asalto
semi-automáticas –
cualquier cosa que parezca una
arma automática (machine
gun) se presume que es una arma
automática --- solamente
puede aumentar que el
público apoye las
restricciones sobre estas
armas... (El énfasis
proviene del
original).3
El Sr.
Sugarmann anota que los grupos de
control de armas consiguen
notoriedad cuando "ocurre algo
realmente horrible". Entonces, en
1989, un vagabundo que se
había escurrido del
sistema de la justicia varias
veces usó un rifle
semi-automático en
múltiples tiroteos en
Stockton, California. Los
activistas anti-armas,
políticos y reporteros
pusieron las pistolas en el horno
trasero y lanzaron una
campaña contra las "armas
de asalto".
Poniendo en
práctica su lógica
de armas "ilegítima", los
anti-armas reclaman que los
reflies semi-automáticos
eran las "armas escogidas" por
los criminales, a pesar de los
informes de las autoridades
locales y estatales que muestran
que dichas pistolas fueron usadas
en pequeños porcentajes de
crímenes
violentos.
El Pesidente
Clinton firmó la
prohibición de las "armas
de asalto" que entró en
vigencia en Septiembre de 1994,
prohibiendo a los fabricantes el
incluir características
tales como montaduras de
bayonetas y supresores
rápidos ("flash") en
varios rifles
semi-automáticos, con
similares restricciones sobre las
escopetas y las pistolas.
Considerando que no se
habían cometido
crímenes previamente con
bayonetas montadas en los rifles,
y los criminales no se
beneficiaban de ninguna manera de
ninguna de estas
características prohibidas
por la ley, la ley era puramente
política en
motivación y
consecuencias.
Con la ley de
"armas de asalto" en los libros,
los partidarios del control de
armas, quienes desde 1989
reclaman que esas pistolas eran
las "armas de preferencia" entre
los criminales cambiaron su
tonada de la noche a la
mañana. Empezaron a
reclamar, como lo habían
hecho durante los comienzos y
mediados de los 1980s, que las
pistolas compactas eran las
"armas de preferencia" . El
término de "Especial del
Sábado por la Noche", con
sus raíces racistas,4 fue
eliminado a favor de "pistolas
basura", implicando que los
próximas pistolas blanco
para la prohibición eran
solamente las pistolas menos
costosas, y mal hechas. De hecho,
la propuesta de ellos
prohibiría las pistolas
compactas irrespectivo de su
precio o calidad.
Criminologistas
de ambos lados del debate del
control de armas han rechazado la
noción de que las pistolas
compactas son el arma de
preferencia de los criminales y
que las mismas no tienen
ningún propósito
legítimo. En el inicio del
debate, La Fundación de la
Policía reportó que
la "evidencia claramente indica
que la creencia de que las
pistolas llamadas "Especial de
Sábado por la
Noche"(pistolas baratas) son
usadas para cometer la gran
mayoría de estos
crímenes es mal
intencionada y contraproducente"
y que "pareciera contradecir la
noción general de que las
llamadas "Especial de
Sábado por la Noche" son
las armas favoritas para cometer
crímenes".5
Recientemente,
el criminoligsta Gary Keck
observó que "la
mayoría de las llamadas
"Especial de Sábado por la
Noche" (ESN) no son adquiridas o
usadas para propósitos
criminales. Leyes dirigidas
específicamente contra las
ESNs, dice Keck, "tendrían
su mayor impacto en reducir la
disponibilidad de las pistolas
para autodefensa de la gente de
bajo ingreso".6
Refutando la
idea de que las pistolas
compactas son de alguna manera
inservibles para
protección, Jaes J.Fotis,
Director Ejecutivo de "Law
Enforcement Alliance of America"
una Alianza de 65,000n miembros,
ha dicho: "Las pistolas de bajo
calibre han sido portadas por
oficiales defensores de la ley
por años, generalmente
como repuesto de sus pistolas
principales. Estas pistolas son
útiles para
propósitos de
protección por la
capacidad de ocultarlas y sirve
la función principal como
"repuesto" si ocurre que uno es
desarmado o si no tienes tiempo
de recargar. No hay razón
para creer que las pistolas de
bajo calibre son menos
útiles para
protección cuando
están en manos de
ciudadanos respetuosos de la
ley".7
Aparte de
otras objeciones para prohibir
cierto tipo de pistolas,
también existe el tema de
la futilidad de dicha
política. Tal como
concluye un estudio para el
Instituto Nacional de Justicia,
que dice: "No existe evidencia en
ninguna parte para mostrar que
reduciendo la disponibilidad de
armas de fuego en general a su
vez reduce su disponibilidad a
personas con intenciones
criminales; o que personas con
intenciones criminales no
serían capaces de armarse
bayo cualquier otra
restricción general sobre
las armas de fuego".8
Además, una ley
restringiendo ciertas pistolas,
aunque fuese exitosa,
podría ser
contraproductiva. Como lo anota
Gary Keck, los criminales a los
que se les restringe la
disponibilidad de algunas
pistolas específicas
sencillamente se
cambiarían a otras
pistolas, talvez más
efectivas".9
1. Lista
parcial: Gary Kleck, Pistolas
como Blanco: Armas de Fuego y su
Control (N.Y,; Aldine de Gruyter,
1997); Don B, Kates, et al.,
"Argumentos Problemáticos
para Prohibir las Pistolas," El
Gran Debate Americano sobre
Pistolas (San Francisco:
Instituto de Investigación
del Pacífico para
Políticas, 1997);
Estadísticas del
Buró de Justicia,
"Pistolas Usadas en el Crimen ,"
Julio 1995; Joseph F. Sheley y
James D. Wright, En la
Línea de Fuego: Juventud,
Pistolas y Violencia en
América Urbana (N.Y:
Aldine de Gruyter, 1995;) James
D. Wright y Peter H. Rossi, "La
Gran Guerra Americana contra las
Pistolas: Algunas Implicaciones
de la Política del Estudio
del Delicuente," El Debate sobre
Control de Pistolas: Usted Decide
, Lee Nisbet, editor, (Buffalo:
Libros Prometheus, 1990); Steven
Brill, La Fundación de la
Policía, Abuso de Armas de
Fuego: Un Informe sobre
Investigación y
Política, 1977.
2. Phillip
Cook, El 'Especial de la Noche
del Sábado': Una
Evaluación de Definiciones
Alternativas desde la Perspectiva
de Política", Diario de
Ley Criminal y
Criminología , 1981, p.
1737,
3. Josh
Sugarmann, "Armas de Asalto y
Accesorios en América", El
Fondo para Educación para
Terminar la Violencia por
Pistolas y El Nuevo Vigilante de
los Derechos", Sept. 1988, pp. 26
27.
4. B. Bruce
Briggs, "La Gran Guerra Americana
contra las Armas", The Public
Interest 45 (Otoño 1976),
p, 50,
5. Vea el pie
de hoja no. 1, Brill, pp. v,
49.
6. Gary Kleck,
Punto Negro (N.Y: Aldine de
Gruyter, 1991), pp.
85-86.
7.
Indigaciones vía
telefónica
8. James D.
Wright, et al., Bajo la Pistola:
Armas, Crimen y Violencia en
América (N.Y-Aldine de
Gruyter, 1983), p.
138.
9. Vea Nota 1,
Keck, p. 134.
Fábula
IX
La
violencia de las armas es una
epidemia que puede ser curada con
medidas de salud
pública.
El Diccionario
Webster's define una "epidemia"
como algo que es prevalente y se
esparce rápidamente entre
muchos individuos en una
comunidad al mismo tiempo".
Obviamente, la violencia por
pistolas ni es una epidemia, ni
es ninguna que esté a la
vista. No es prevalente; no
afecta a todos los segmentos de
la población de la misma
forma, y, en lugar de ir en
aumento rápido, ha venido
disminuyendo desde los mediados
1980s.
Similarmente,
las pistolas no causan violencia
por armas. Solamente una
fracción de 1% de los
dueños de armas de fuego
usa alguna vez sus pistolas para
cometer crímenes y
solamente una fracción del
1% de las pistolas es usada para
cometer crímenes.
También, el número
de propietarios de armas de fuego
ha aumentado consistentemente a
través del tiempo, pero
los niveles de crimen con armas
de fuego ha fluctuado
considerablemente.1
Además, una encuesta que
compara las estadísticas
de crímenes del FBI y la
posesión de armas de fuego
revela que la violencia
relacionada con armas de fuego es
menos prevalente en muchos
estados y ciudades donde la
posesión de armas es
mayor.
De hecho, las
pistolas detienen la violencia.
Esto es demostrado tanto como la
disminución de la
incidencia de crimen en estados
que permiten a los ciudadanos a
portar armas de fuego para
protección,2 así
como por encuestas hechas a los
delincuentes quienes indican que
el temor que ellos tienen de
encontrarse con ciudadanos
armados causa que ellos no
cometan algunos crímenes.3
Además, las mejores
investigaciones indican que
anualmente se usan armas de fuego
aproximadamente 2.5 millones de
veces en defensa propia, lo que
significa tres a cinco veces
más que los
crímenes cometidos con
armas de fuego.4
Sin embargo,
los partidarios del control de
armas que trabajan en el
área de salud
pública tratan de enmarcar
el debate de las armas como si
fuese una enfermedad y sus
causas, y por lo tanto uno para
la cual ellos son los mejores
capacitados para resolverlo. En
los 1980s, estos partidarios
reconocieron que muy poco o nada
existía sobre
investigación de salud
pública relacionada con
violencia por armas. Debido a que
la investigación sobre
criminología ha fallado en
respaldar sus partidarismo
anti-armas, entonces alentaron a
los investigadores de salud
pública con este mismo
pensamiento para que provean la
base científica de esas
ideas parcializadas.
Concurrentemente, criminologistas
anti-armas cuyas propias
esfuerzos de investigación
han fallado en justificar masivas
restricciones sobre los
dueños de armas de fuego
vieron una nueva esperanza en la
"ciencia" para estas
restricciones que tratan la
violencia relacionada con armas
no como un problema de crimen,
pero como un problema de salud
pública.
Lo que ha
seguido a lo anterior es un
cúmulo substancial
literatura con motivación
política,
científicamente ineptos,
de partidarios de anti-armas,
primeramente en forma de
artículos y estudios
publicados en revistas
médicas, y entonces
ampliamente y sin escepticismo
reportado por los medios de
comunicación. Algunos ecos
de esta literatura incluyen a
esos que alegan que el uso
negativo de las armas de fuego
pesa mas que los usos positivos
por varias indicadores de
comparación (i.e. 43:1,
3:1, 6:1, 18:1); dependiendo
qué es lo que se
compara.
La
política parcializada y de
pro control de armas de la agenda
de los Centros de Control y
Prevención de Enfermedades
(CDC) y otras entidades que
financian estos artículos
son parcialmente responsables de
los bajo estándares
académicos de los mismos.
Como lo observa el abogado de
derechos civiles Don B. Kates,
"La literatura de los partidarios
de los anti armas/salud es una
literatura 'de sabios fabricados'
en la cual algunos
académicos "sabios"
prostituyen la profesión,
inventando
sistemáticamente, mal
interpretando, seleccionando, y
manipulando datos para validar
conclusiones políticas
preconcebidos.5
En contraste
con el vocero de grupos
activistas anti-armas, quien ha
aprendido a moderar su
retórica por la
política expedita, los
partidarios de anti-armas/salud
pública han hecho pocos
esfuerzos por esconder sus
sentimiento acerca de las armas.
Como lo anota Gary Keck, "Entre
los investigadores
médicos, la
posición política
de los que abogan por el control
de armas es ampliamente
proclamada en editoriales
publicados en revistas
profesionales y en las
declaraciones de las asociaciones
a las cuales esos investigadores
pertenecen...".6
Algunos
ejemplos intructivos. En la
revista Journal of the American
Medical Association (JAMA), el
antiguo Cirujano General,
Dr.C.Everett Koop y el entonces
editor de JAMA, Dr. George D.
Lundberg propusieron "un sistema
de registro y licencia de
pistolas para todos los
dueños de pistolas y sus
usuarios", incluyendo un
requerimiento Orwelliano de que
los dueños de pistolas
"sean monitoreados en el uso de
las armas de fuego".7 En el New
England Journal of Medicine, su
editor Jerome P. Kassirer,
divagó "A pesar de las
limitaciones de la propuesta de
ley Brady, este es un comienzo
razonable. Será que la
aprobación de esta ley
será el comienzo de una
serie de estatutos más
restrictivos? Si, podría
ser, y debería ser".
Sugeriendo que los grupos en pro
del control de las armas
adoptaran una táctica
adopatada en parte por Handgun
Control, Inc., el Dr. Kassirer
escribió: "Los partidarios
del control de armas no
deberían de ser irreales,
no obstante".
"En lugar de
fijar su próximo
interés en una
prohibición total a la
posesión de pistolas,
ellos deberían tratar de
diseñar propuestas que
tuviesen el apoyo del
público". Incluido en las
propuestas Kassirer habían
diseño de
estándares obligatorios
para las armas de fuego, llaves
obligatorias en las pistolas,
registro de armas de fuego y
licenciamiento de todos los
dueños de pistolas,
sacando fuera de la ley la venta
de armas de fuego
semiautomáticas y otras
medidas que las campañas
anti-armas presionan para que se
pongan en vigencia. "Si esas
leyes fuesen puestas en vigencia
podríamos medir su
eficacia; si aun
encontrásemos que son
aceptadas habría
justificación para apoyar
sanciones más
rigorosas".8
La clara
parcialidad de los profesionales
de la salud pública
involucrados en la
investigación relacionada
con las armas de fuego, y de los
hospitales que financian las
investigaciones que ellos llevan
a cabo, también es
demostrada por su
asociación casi universal
con le HELP [Handgun Epidemic
Lowering Plan] Network, que
apoya la prohibición de
las pistolas. La respuesta del
fundador de ese grupo, la Dra.
Catherine Kaufer Christoffel, a
una solicitud hecha por el Dr.
Edgar Suter, Presidente de
Médicos para la Integridad
en la Investigación de
Políticas (Doctor for
Integrity in Policy Research),
para que participara en una
reunión de la HELP Network
en 1993, en la que
participarían
representantes del CDC es muy
significativa. La Dra.
Chirstoffel escribió: "The
HELP Network utilizará un
modelo de salud pública
para trabajar para cambiar la
actitud de la societas hacia las
pistolas para que se vuelva
socialmente inaceptables que los
ciudadanos privados posean
pistolas". "Su
organización claramente no
comparte estas creencias, y por
lo tanto no cumple con el perfil
requerido para participar en la
reunión".9 Más
recientemente, la Dra.
Christoffel respondió a
una carta abierta del Dr. Suter
criticando al American Journal of
Public Health por medio de la
cual sugería que la gente
"remueve el lodo" del grupo del
Dr. Suter.
El Congreso ha
tenido audiencias con
relación al uso que el CDC
hace de los impuestos de los
contribuyentes por parte del CDC
para financiar investigaciones
anti-armas políticamente
motivadas, y en 1996
aprobó una
legislación restringiendo
al CDC de usar fondos para apoyar
a los grupos anti-armas.
Desdichadamente, el CDC
interpreta esta
restricción con mente
estrecha, prometiendo que el
asunto del uso de fondos
federales para propósitos
políticos
continuará por un buen
tiempo. De cualquier manera, las
audiencias y la acción del
congreso ha puesto la
atención en la impropiedad
del uso de fondos públicos
para propósitos
políticos y el hecho que
el crimen violente se mantiene
como un asunto que debe dejarse a
la policía, las cortes y
al sistema de
correcciones.
Tambien es
importante notar que la
Administrción Clinto-Gore
han trabajado para evitar la
acción del congreso para
restringir al CDC de que
continúe financiando las
investigaciones anti armas. El
Departmento de Justicia, a
través de los Institutos
Nacionales de Justicia, ahora
está dando donaciones a
los mismos investigadores
anti-armas que previamente
habían sido financiados
por el CDC.
1. Armas de
Fuego; Buró de Alcohol,
Tabaco y Armas de Fuego;
crimenes; Reportes Uniformes de
Crimen Buró Federal de
Investigación.
2. John R.
Lott, Jr., Más Pistolas,
Comprendiendo el Crimen y Leyes
de Control de Pistolas de
Chicago, Prensa de la Universidad
de Chicago, 1997), pp.
50-96.
3. James
Wright, Peter Rossi, Armado y
Considerado Peligroso: Una
encuesta sobre Delincuentes y sus
Armas de Fuego (N,Y: Aldine de
Gruyter, 1.987), pp.
141-159.
4; Gary Kleck,
'Targeting Guns: Firearms and
Their Control, (N.Y.: Aldine de
Gruyter, 1997), p, 160: y vea
Reportes Uniformes de Crimen
Buró Federal de
Investigación., Crimen en
los Estados Unidos: 1996, Tablas
4, 20, 21, y 22.
5. Don B.
Kates et al., "Pistolas y la
Salud Pública: Epidemia de
Violencia o Pandemia de
propaganda ?'" Tennessee Law
Review (Primavera 1995), p.
522.
6. Gary Kleck,
Las Pistolas como Blanco: Armas
de Fuego y Su Control, pp.
33-34.
7. C. Everett
Koop y George D. Lunberg,
"Violencia en América: Una
Emergencia de Salud
Pública", Revista de la
Asociación Americana de
Medicina (Journal of the American
Medical Association), pp.
3075-3076 Junio 10,
1992,
8. Jerome P.
Kissirer, Pistolas en la Casa,"
New England Journal of Medicine,
pp. 1117-1118 Oct.
7,1993,
Fábula
X
Los
fabricantes de armas de fuego
deberían de ser
financieramente responsables por
las acciones de criminales que
hacen mal uso de las
pistolas.
Durante los
1980s, los partidarios del
control de armas promovieron
demandas buscando que los
fabricantes y vendedores de armas
fueran estrictamente responsables
por los daños que
resultaren del mal uso, por
terceras partes, de armas de
fuego que funcionan adecuadamente
y no tienen defectos de
diseño o
fabricación. El
propósito de dichas
demandas: lograr juicios legales
de altas sumas de dinero contra
los fabricantes y vendedores de
armas de fuego, para sacarlos del
negocio, o forzarlos a subir el
precio de las armas de fuego por
encima del presupuesto de la
mayoría de los
americanos.
El concepto de
utilizar demandas judiciales para
destruir una actividad protegida
constitucionalmente viola los
principios americanos existentes
por mucho tiempo.. En el caso New
York Times v. Sullivan (376 U.S.
254, 1964), la Corte Suprema
mantuvo que juicios bajo la ley
civil no pueden ser usados para
hacer imposible que la libertad
de prensa sobreviva. Esta
decisión fue basada en el
intento de los Creadores, con
respecto a la Primera Enmienda,
que los ciudadanos no deben ser
castigados o sufrir
financieramente por criticar a
los oficiales de servicio
público.
En su
opinión concurrente, el
Juez Hugo Black también
aplicó este principio al
derecho de mantener y portar
armas. Parafraseando a St. George
Tucker en "America's Blackstone",
el Juez Black anotó,
"Siempre que el derecho
del pueblo a mantener y portar
armas es, bajo cualquier color o
pretexto, fuere prohibido, la
libertad, si aun no ha sido
aniquilada, está a un paso
de la
destrucción".
Los
demandantes pueden demandar a un
fabricante o vendedor de un
producto por compensación
por daños ocasionados por
un producto defectuoso, el
defecto representa un daño
irrazonable al usuario, y el
defecto causa el daño. Un
producto debe ser considerado
"defectuoso" si no opera
razonablemente como el fabricante
lo hubiese diseñado y
fabricado, como lo
esperaría cualquier
cliente razonable, u otro
producto del mismo
tipo.
Sin embargo,
los fabricantes no pueden ser
responsables por daños que
ocurren meramente porque un
producto que opera adecuadamente
es mal usado criminal o
negligentemente. Las Cortes
uniformemente han mantenido de
que algún defecto debe
existir en el producto al momento
que fue vendido, y que el
daño al demandante debe
haber sido ocasionado por ese
defecto.
Los tres
elementos necesarios para
adecuadamente establecer una
buena causa de estricta
responsabilidad son: (1) que las
heridas resulten de una
condición defectuosa del
producto; (2) que la
condición defectuosas haga
al productos irrazonablemente
peligroso, y (3) que la
condición defectuosa
existiese al momento en que el
producto salió del control
del fabricante". – Riordam
v.International Armament Corp.,
477 N.E.2d 1293, 1298 (Ill.
App.Ct.,1985).
Impertérritos,
los litigantes y activitas
anti-armas han tratado de llevar
adelante varias teorías
sobre la responsabilidad de
productos perfectos alegando que
los fabricantes y vendedores de
armas de fuego son responsables
por heridas que resulten del mal
uso de las armas de fuego que no
son defectuosas. Bajo dichas
teorías, es irrelevante el
hecho que el que haya ocurrido
una herida haya sido el resultado
de que un arma de fuego fue usada
para cometer un crimen o por uso
negligente. Se aduce que las
armas de fuego son supuestamente
"inherentemente
defectuosas"porque la
intención de su
función. Se alega que los
fabricantes son responsables
porque ellos deberían de
saber que un criminal puede hacer
mal uso de una pistola, y se
aduce que las armas de fuego son
productos "socialmente
inaceptables" cuyo riesgo hacia
el pública pesa más
que su utilidad en la
sociedad.
Las Cortes
correctamente han rechazado esas
teorías, haciendo notar
que las armas de fuego no son
defectuosas si las mismas
funcionan como es la
intención; que el
propósito de las armas de
fuego es bien comprendido por la
gente razonable; que la
fabricación, venta y
propiedad de armas de fuego son
completamente legales, y que los
intentos de declararlas como
ilegales han sido rechazados por
legislaturas;1 y que el mal uso
de las armas de fuego es un
factor determinante cuando se
evalúa la culpa de las
heridas relacionadas a las armas
de fuego. Los siguientes pasajes
de una decisión de Corte
ilustra:
"[I]
es decisión de la
Legislatura el decidir si la
fabricación, venta y
posesión de armas de fuego
es [sic] son legales. A
la fecha, la fabricación,
venta y propiedad de armas de
fuego ha sido permitido
legalmente". – Forni v
Ferguson, et al, 648 N.Y.S.2d
73,73-74 (N.Y.App.div.
1996).
"Uno no debe
de apuntar una pistola hacia
otro, pensando que no está
cargada. Y uno no debe nunca de
agravar el delito tirando del
gatillo. Cuando estas reglas
cardinales son violadas, la
víctima tiene un caso
cerrado contra el que
disparó. Esa persona no
tiene un caso en contra del
fabricante de la pistola".
– Eichstedt v Lakefield
Arms, No. 91-C-832, slip op.at 14
(E.D. Wis. Apr. 22,
1994)
"[La]
mayoría de los
legisladores piensan que dicha
prohibición sería
indeseable como asunto de
política pública.
La conclusión a que
deberían de llegar las
cortes es clara: los legisladores
no piensan que los fabricantes de
pistolas actúan
irrazonablemente (o que son
negligentes per se) cuando ellos
ponen al mercado su producto para
el público en general".
– Richman v. Charter
ArmsCorp., No.82-1314 (E.D. La.,
1983)
En un caso en
1998, en Oakland, California, una
familia presentó una
demanda en contra de Beretta
U.S.A. Corp, reclamando que la
muerte accidental de su hijo a
manos de un amigo fue el
resultado de la falta de una
tecnología
"personalizada"o de "armas
inteligentes"Ðlo que
podría haber prevenido que
una pistola fuese disparada por
una persona no autorizada. El
caso reclamaba, también
incorrectamente, que el arma de
fuego no tenía un
indicador de que el tambor
estuviese cargado y que el manual
del usuario contenía
recomendaciones de seguridad
inadecuadas. En su defensa
Beretta demostró que la
pistola tenía un indicador
del tambor y que el dueño
de la pistola había
fallado en seguir las
indicaciones de los
procedimientos de seguridad
delineados en el manual
suministrado. Por una
votación de 9 a 3, el
jurado estuvo de acuerdo con
Beretta, encontrando que la
pistola no tenía defecto y
que las recomendaciones de
seguridad eran apropiadas.
Encontró que la
única causa significante
del accidente fue la negligencia
del dueño de la pistola y
la de su hijo. – Dix v.
Veretta U.S.A., Corp. #750681-9
(California Superior Court,
Alameda County).
Con las
teorías "sin defectos"
rechazadas universalmente por las
cortes, un litigante anti armas
recientemente concibió un
giro mucho más
ridículo y absurdo de ley:
"responsabilidad colectiva". Bajo
este concepto, las demandas
podrían ser dirigidas en
contra de todos los fabricantes
de armas de fuego en grupo,
alegando que cuando alguna arma
de fuego es mal usada, cada
fabricante debería pagar
un porcentaje del total de los
daños adjudicados como
demandante, acorde con la
proporción del mercado de
armas de fuego que ellos
tengan.
En 1998,
varias ciudades, comenzando con
Chicago y Nueva Orleáns,
demandaron a fabricantes de
pistolas juntos como un grupo por
ventas anteriores que
cumplían con las actuales
leyes sobre pistolas. Estas
ciudades están usando las
cortes para eludir el proceso
democrático a fin de
aprobar prohibiciones de facto a
las pistolas.
En Octubre de
1999, la primera de esas demandas
fue ampliamente rechazada. La
Corte de Apelaciones Común
de Ohio reconoció el
intento traicionero de esas
ciudades y rechazó con
perjuicio la acción de
Cincinati en contra de la
industria de las armas de fuego
como "un intento inapropiado para
que esta Corte substituya su
juicio por el de la
legislatura".
El Juez Robert
Ruehlman dictó que la
petición que la ciudad
hizo a la corte "para que regule
conductas comerciales legales en
otros estados, viola la
cláusula de Comercio de la
Constitución de los
Estados Unidos", y que "hasta el
punto que la Ciudad persigue una
teoría de responsabilidad
colectiva, ninguna teoría
de responsabilidad colectiva
aplica bajo la ley de Ohio en
estas circunstancias".
La ciudad de
Cincinnati reclamaba, como
así otras demandas
pendientes, de que los
fabricantes de pistolas son
responsables en parte porque
ellos han negligentemente mal
representado la teoría de
que "el poseer armas en la casa
aumenta la seguridad de la
misma". La corte rechazó
categóricamente este
reclamo, "Seguramente, esta
afirmación puede ser
interpretada para reflejar
simplemente que lo que
está expuesto bajo la
Constitución de Ohio y las
leyes del Estado de Ohio, que
reconocen la legitimidad del uso
de las armas de fuego para
defensa propia". – City of
Cincinnati v Beretta U.S.A.
Corp., et. Al. No. A9902369
(Corte de Apelaciones
Común, Hamilton
co.).
Fábula
XI
Las armas
de fuego son inseguras porque no
son reguladas bajo las leyes de
protección al
consumidor.
Hace un cuarto
de siglo, los activistas
anti-armas, desilusionados con el
rechazo del Congreso y la
mayoría de las
legislaturas estatales de
prohibir, o severamente
restringir, el derecho a la
propiedad de las armas de fuego,
concibieron la idea de someter a
los fabricantes de armas de fuego
a los dictados de la burocracia
federal. Ellos pensaban que las
políticas sobre las
anti-armas que habían sido
rechazadas por los legisladores y
los votantes, podrían ser
impuestas de todas maneras,
dándole poder a las
agencias federales para regular
el diseño de las armas de
fuego bajo el disfraz de
"productos seguros para el
consumidor".
El concepto de
ellos incluye dos fallas muy
obvias: primero, que las armas de
fuego pueden ser diseñadas
por burócratas sin
ningún conocimiento
técnico de la
ingeniería de las armas de
fuego, el uso de las armas de
fuego, o las preferencias del
consumidor. Segundo, que las
armas de fuego deberían
ser diseñadas todas
iguales, sin preocuparse de las
variadas necesidades individuales
de los dueños de pistolas
y del propósito por el
cual se usan las armas de
fuego.
El Congreso
resolvió el asunto en
1976, votando abrumadoramente
(76-8 en el Senado y 313-86 en el
Congreso) al eximir a la
industria de armas de fuego y
municiones (y algunas otras
industrias) del Consumer Safety
Protection Act of 1972. El
Congreso reconoció que las
armas de fuego no son "productos
del consumidor" tradicionales.
Como las herramientas de la
prensa libre, las armas de fuego
están dentro de los pocos
productos que la "Carta de los
Derechos "(Bill of Rights)
específicamente protege el
derecho del pueblo de ser
dueños, poseerlas y
usarlas. El Congreso establece
claramente su intención:
La "Comisión de
Protección al Consumidor
no debe de hacer ninguna regla u
orden que restringa la
fabricación o venta de
armas de fuego, munición,
incluyendo polvo negro o
pólvora para las armas de
fuego".
Actualmente,
los activistas anti-armas
están tratando de
revitalizar la agenda regulatoria
de sus predecesores. Su
estribillo común: "En
América, los osos de
peluche tienen más
regulaciones que las armas". Pero
ese estribillo es un fraude. Los
fabricantes de armas de los
Estados Unidos no solo cumplen
con una maraña de leyes
federales, estatales y locales,
sino que sus estándares de
fabricación son revisados
por el FBI, el Servicio de
Aduana, otras agencias
públicas y privadas, y
aún el Policía Roya
Montada de
Canadá.
Los
estándares de la industria
son establecidos por el Sporting
Arms and Ammunition
Manufactuerers Institute (SAAMI)
[Instituto de Fabricantes de
Armas Deportivas y
Municiones], una
organización fundada en
1926 a solicitud del gobierno
federal. Hoy día SAAMI
publica más de 700
estándares voluntarios
relacionados a la calidad y
seguridad de las armas de fuego y
municiones.
El SAAMI es un
instituto de creación de
estándares acreditado por
el American National Standards
Institute (ANSI) [Instituto
Americano de Estándares
Nacionales]. Estos
estándares son revisados
por entidades particulares, tales
como el National Institute of
Standards and Technology
(Instituto Nacional de
Estándares y
Tecnología), y cada cinco
años se reafirma la
validez de los estándares.
Las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos, el FBI y muchas
otras agencias estatales y
locales requieren que sus armas
de fuego sean fabricadas de
acuerdo con las especificaciones
del SAAMI.
Cuando sus
"pistolas no son reguladas" el
fraude no tiene cabida, los
activistas anti-armas tratan de
darle la vuelta a esto de
diferente manera. Su reclamo
entonces se vuelve – como
las pistolas no son reguladas por
las leyes de protección
del consumidor, los fabricantes
no están desarrollando
tecnologías que pudieran
hacer las pistolas más
seguras. Y continúan
reclamando que existe la
tecnología para fabricar
pistolas "inteligentes"o
"personalizadas" que pueden ser
disparadas únicamente por
un solo usuario y se encuentran
trabajando para hacer que el uso
de esa tecnología sea
exigida aun antes de que exista
en el mercado un modelo de la
misma para poder trabajar sobre
ella. La verdad es que los
fabricantes han trabajado y
continúan trabajando para
desarrollar dicha
tecnología.
En 1994 el
National Institute of Justice
(NIJ) [Instituto Nacional de
Justicia] financió un
estudio llamado "Smart Gun
Technology Project" [Proyecto
Tecnología de Pistola
Inteligente] para estudiar
este asunto para usarla en el
cumplimiento de las leyes. El
estudio concluyó que la
tecnología aún no
estaba en una forma confiable y
posible de poner en el mercado, y
aún indicó:
"Podría tomar una
generación de sistemas de
pistolas inteligentes antes de
que una pistola inteligente no
solamente sea una cosa
común sino también
que sean aceptadas como una
pistola no inteligente... Para
poder lograr este objetivo hay
que invertir una gran cantidad de
tiempo y recursos para optimizar
la tecnología para la
aplicación de la pistola
inteligente".1
Más
recientemente, el 7 de Octubre de
1999, Andrew J. Brignoli,
vicepresidente de Colt's
Manufacturing Co. –
quienes han recibido subsidios
federales para hacer
investigaciones sobre pistolas
"inteligentes"Ðdijo a una
comisión especial en
Maryland: "No existe
tecnología alguna que haya
sido probada como segura. No
podemos apoyar ningún
esfuerzo para exigir esta
tecnología".2
La
razón que está
detrás para empujar estas
pistolas "inteligentes"es simple.
Los grupos anti-armas saben que
el costo de esta
tecnología
incrementará en cienes de
dólares el precio de una
pistola, poniendo el mejor medio
de auto defensa más
allá del alcance de los
ciudadanos menos afortunados,
esos que generalmente son
forzados a vivir en áreas
de alto índice de crimen.
No solamente es equivocado el
motivo de esos que quisieran
exigir esta tecnología,
sino también su
teoría de lo que es la
seguridad.
1, Daniel
LeDuc, "Colt Planea "Pistolas
Inteligentes" pero se Opone a los
Mandatos, dice un Oficial a un
Panel de Md", Washington Post,
Opt, 8, 1999,
2. Instituto
Nacional de Justicia, "Informe
final del Proyecto
"Tecnología de las
Pistolas Inteligentes", Feb.
1996; P: 9;
NRA Espanol
Fábula
XII
La caza y la "cultura de
las pistolas" enseñan la
violencia a nuestros
niños.
Después
de algunos casos aislados de
crímenes con armas de
fuego cometidos por
jóvenes en las escuelas a
finales de los 1990s, los
activistas anti-armas falsamente
sugirieron que tales
crímenes eran comunes y
atribuibles no solamente a las
pistolas, sino también a
la caza y la llamada "cultura de
las pistolas". Ellos aún
culpan a la "cultura del Sur" en
particular, por un tiroteo en
Arkansas, hasta que se
informó que el sospechoso
principal en el crimen
había crecido en un estado
del Norte.
Varios
estudios recientes llevados a
cabo por el gobierno federal nos
cuentan una diferente historia de
la que uno escucha de parte de
esos que tuercen las noticias
para promover el control de las
pistolas. Entre los resultados de
los estudios: Los muchachos que
aprenden sobre las armas de fuego
y de sus usos legítimos
por parte de los miembros de la
familia, y de los que poseen
armas de fuego legalmente tienen
índices de delincuencia
mucho más bajo que esos
muchachos que poseen armas
ilegalmente y de los que no
poseen armas de fuego. Solamente
2% de los administradores de las
escuelas consideran las pistolas
como un serio problema en los
predios de las escuelas. Noventa
por ciento de las escuelas no han
tenido serios crímenes
violentos durante 1996-1997 y 43%
no tuvieron crímenes
algunos. El crimen en general en
las escuelas ha disminuido 22%
desde 1993 a 1996, y raramente
ocurren asesinatos y suicidios en
o cerca de las escuelas, lo que
lleva al Secretario de
Educación, Richard Riley,
concluir: "la gran mayoría
de las escuelas de América
aún están entre los
lugares más seguros para
que estén los
jóvenes
allí".3
Se han
identificado muchos factores que
contribuyen a la ocurrencia de
asesinatos, que incluyen la
pobreza y el desempleo,
así como el tamaño
de la población, densidad,
edad y el porcentaje de personas
viviendo en áreas urbanas.
El mero hecho de vivir en el Sur,
sin embargo, es un factor
estadístico
insignificante.4 Y mientras que
es más probable que las
personas que viven en
áreas rurales sean
cazadores, el índice total
de crimen y asesinatos en el
área rural son 69% y 42%
más bajo, respectivamente,
que esos índices en
áreas
metropolitanas.5
Los falsos
estereotipos de los dueños
de pistolas han sido un
artículo del credo en
algunos círculos
anti-armas por muc